Se coronó España. Una final cautivadora.
La escuadra española tomó la iniciativa... y nunca la dejó; Argentina defendió, estuvo a ratos contra las cuerdas, pero con el antecedente a lo largo del torneo de que es peligrosa hasta el último momento.
El segundo campeonato del mundo para España guarda un paralelismo con el primero, un gol en el segundo tiempo extra: Iniesta en 2010; Ferrán en 2026.
Haber dominado a la albiceleste de Messi en la final, y borrado a Francia en la semifinal, son proezas que hay que reconocerle a la joven selección española.
Su campeonato es un tributo al balompié. La mejor selección y el mejor futbol: vistoso, ordenado, emocionante, dinámico, más los adjetivos que usted considere pertinentes.
El juego por el tercer lugar, el que dicen que nadie quiere jugar y que nadie quiere ver, también fue una belleza. Dos potencias del futbol que deseaban la copa, Inglaterra y Francia, terminaron ofreciendo una feria de goles, diez, ¡y vaya goles!
Dos de ellos de Mbappé, que se lleva la bota de oro con 10 anotaciones en el torneo. Ya es el máximo goleador en mundiales, con 22, y los que le faltan.
Por lo pronto, el Mundial 2026 cierra la cortina. Como aficionado, quedo satisfecho con lo que se vio futbolísticamente, y expectante de una nueva generación de jugadores y técnicos que parecen estar revolucionando el futbol.