Punto de encuentro

El escándalo de Epstein de cara al próximo Mundial

La experiencia internacional ha documentado cómo los megaeventos, lo que sin duda es el próximo Mundial 2026, incrementan las oportunidades para redes de explotación.

La última revelación de “expedientes” y vídeos del caso Epstein ha vuelto a incendiar el debate público, el cual, ahora, salpicó a algunos mexicanos.

No es para menos; se estima que este caso tiene alrededor de mil víctimas de abuso sexual, lo que evidencia que no proviene de un agresor aislado.

Jeffrey Epstein es la cara visible del caso; sin embargo, dadas las magnitudes hoy conocidas, es claro que hubo toda una maquinaria de explotación sexual, en la que niñas y adolescentes fueron captadas, engañadas y violentadas bajo un patrón sistemático de coerción, pagos y control.

Las listas de nombres publicados señalan la implicación, directa o indirecta, de figuras políticas, religiosas y del entretenimiento de talla internacional, como Bill Clinton, Donald Trump, Bill Gates, el Dalai Lama, Michael Jackson y Diana Ross.

De impacto para México, llaman la atención tanto las residencias y destinos turísticos frecuentados por Epstein —como la colonia Pedregal en CDMX, Puerto Vallarta, Tulum y Cancún— como la aparición en su correspondencia de personajes como Ricardo Salinas Pliego y Carlos Slim, entre otros.

La divulgación de nombres alimenta el interés social y aumenta la indignación. No deja de ser curioso que Epstein pasó en poco tiempo de ser un profesor a un asesor financiero de magnates de distintas latitudes y que desde ahí se coló entre las altas clases sociales para tejer alianzas económicas y de poder que lo propulsaron a formar una riqueza personal insostenible desde la transparencia.

Sería irresponsable sostener que la simple mención en el expediente Epstein tiene implicaciones directas en casos de abuso sexual; sin embargo, nos permite entender que fue un crimen sostenido por la tolerancia de un ecosistema de poder que normaliza la violencia sexual, diluye responsabilidades y abandera la impunidad.

La violencia y explotación sexual contra niñas, niños y adolescentes es un problema global: según UNICEF, más de 370 millones de niñas y mujeres han sufrido violación o abuso sexual antes de cumplir 18 años, y si se incluyen formas de violencia sin contacto físico, la cifra asciende a 650 millones.

Además, casi una de cada tres víctimas de trata a nivel mundial son niños, niñas o adolescentes, lo que evidencia la enorme vulnerabilidad de la infancia y adolescencia frente a quienes lucran con su explotación, especialmente en contextos donde los sistemas de protección son débiles o inexistentes.

Este riesgo no es abstracto. Y aquí, el próximo Mundial de futbol soccer se vuelve una grandiosa oportunidad para México, Estados Unidos y Canadá.

La experiencia internacional ha documentado cómo los megaeventos, lo que sin duda es el próximo Mundial 2026, incrementan las oportunidades para redes de explotación: turismo intensificado, mayor anonimato, saturación de capacidades de vigilancia y una economía informal que florece alrededor del espectáculo.

En ese contexto, la integridad sexual de niñas, niños y adolescentes se vuelve especialmente vulnerable. Esto es lo que ahora han advertido distintos organismos internacionales y campañas de protección infantil, sin que muchos acusen recibo al respecto.

Hoy en día no se perciben medidas claras, verificables y coordinadas que reflejen una prevención desde la FIFA ni desde los Estados anfitriones.

Es urgente la implementación de protocolos obligatorios para hoteles y transporte, capacidades especializadas, cooperación transfronteriza, monitoreo digital contra captación y rutas de denuncia eficaces.

Lo mismo que campañas de sensibilización, para garantizar la seguridad de niñas, niños y adolescentes y minimizar riesgos durante el torneo.

Es necesario indignarnos con el caso Epstein y personajes mencionados, pero la verdadera urgencia es luchar contra la explotación sexual infantil y la impunidad con estrategia y que esta constituya un punto de encuentro entre sociedad, organizaciones civiles y gobiernos.

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