Alejandra Marcos

Lecciones de Powell para Banxico

No es que los bancos centrales no deban recortar. Es que subestimar la persistencia de la inflación tiene un precio que se paga con intereses.

El dato más reciente de inflación de la primera quincena de abril, aunque positivo, nuevamente deja evidencia de las vulnerabilidades en la formación de precios en nuestro país. La inflación general se ubicó en 4.53 por ciento, con el componente subyacente, que es el mas estructural, en 4.27 por ciento, mientras que el más volátil, que incluye perecederos y energéticos, el no subyacente, en 5.41 por ciento.

Tras la última y controvertida decisión de Banxico de recortar la tasa en 25 puntos base, varios agentes del mercado argumentaron que el movimiento era justificado: el alza de inflación general proviene del componente no subyacente, que es volátil, transitorio y no es sensible a la política monetaria. El argumento tiene coherencia técnica. El problema es el lente con el que se leen los números.

Desde 2008 a la fecha, la inflación general ha promediado 4.50 por ciento, con el componente subyacente en 4.15 por ciento. Al interior de éste, las mercancías promedian 4.86 y los servicios 3.48 por ciento, respectivamente. Este último dato es relevante pues los servicios, que históricamente han sido el componente más disciplinado de la inflación, son hoy el principal punto de dolor de Banxico. En la lectura más reciente se ubican en 4.44 por ciento, por encima de su promedio histórico y de la meta, mientras que las mercancías en 4.10 por ciento.

El componente no subyacente promedia 5.62 por ciento en ese mismo periodo. Por su naturaleza volátil —jitomate hoy, gasolina mañana, carne la semana siguiente— se tiende a catalogar cada episodio como un choque transitorio en lo individual. El problema es que en el agregado estos choques han probado tener un impacto más duradero. La transitoriedad individual por la naturaleza de cada choque no cancela la persistencia sistémica.

En 2021, Jerome Powell declaró que la inflación en Estados Unidos era transitoria. El argumento tenía coherencia técnica en su origen: los precios subían por cuellos de botella post-pandemia que, en teoría, se corregirían solos. El error no fue el diagnóstico inicial. Fue convertirlo en postura oficial cuando los datos ya apuntaban en otra dirección. Cada lectura por encima del objetivo fue catalogada como ruido; cada choque de oferta fue encasillado como temporal. Cuando la evidencia ya no admitía más lecturas benignas, la Fed tuvo que aplicar el ciclo de alzas más agresivo en cuatro décadas: 525 puntos base en dieciséis meses. El costo económico fue muy elevado.

Me parece que la analogía entre Jerome Powell y Banxico no es perfecta, pero la estructura del error sí lo es.

Banxico lleva 450 puntos base de recortes acumulados desde agosto de 2024. La tasa de referencia se ubica hoy en 6.75 por ciento, nivel al que la tasa real ex ante se encuentra en la zona neutral estimada por el propio organismo. En ese trayecto, la inflación subyacente, aunque comenzó a dibujar una trayectoria de baja en septiembre del 2024, no convergió a la meta; por el contrario, se aceleró, pues lleva más de once meses por encima del límite superior del intervalo de variabilidad del 4 por ciento. Sin embargo, diversos integrantes de la Junta de Gobierno continúan señalando la transitoriedad de los choques no subyacentes para justificar los recortes, desestimando la persistencia de la subyacente.

La estructura de la formación de precios en nuestro país implica que para que la inflación general converja a 3 por ciento de manera duradera, la subyacente tendría que caer sustancialmente del nivel actual, algo que ningún dato reciente sugiere como escenario plausible. Sin embargo, y a pesar de que no estamos cerca de la convergencia de la inflación hacia la meta, la reacción de los mercados con respecto a la conducción de la política monetaria observable a través de la reacción de las tasas de interés de largo plazo y el actuar del propio organismo dejan evidencia sobre la complacencia del nivel actual de precios.

Considerando las lecciones de Powell en el caso mexicano, no es que los bancos centrales no deban recortar. Es que subestimar la persistencia de la inflación tiene un precio que se paga con intereses.

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