Directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

Nearshoring: nuevos datos y más oportunidades

Si queremos aprovechar el nearshoring y capturar todo el potencial, resulta imprescindible solucionar y atender de manera puntual varios retos.

Este nuevo anglicismo que está presente en todas las narrativas, ha tomado una fuerza considerable. Todos hablan del fenómeno de relocalización de cadenas productivas en tanto las expectativas no son menores. Pareciera ser la receta perfecta: inversión extranjera directa y local para acercar la producción al mercado principal, sumado a la inversión necesaria que se tiene que desplegar en infraestructura para dar cabida y cubrir las necesidades básicas de la industria, en tanto México mantiene un sistema financiero bien capitalizado y robusto para ser el multiplicador un nuevo círculo virtuoso de inversión. Las estrellas están bien alineadas.

Pareciera que en el gobierno se ha despertado el interés para hacer del nearshoring una realidad. Esta misma semana, Raquel Buenrostro anunció que la Secretaría de Economía, en conjunto con la SHCP se han puesto a trabajar para ampliar los incentivos fiscales que fueron anunciados el pasado mes de octubre para detonar la inversión y fortalecer la relocalización de cadenas productivas en nuestro país. Lo que se busca es seguir impulsando la maquila, pero particularmente impulsar la inversión en productos de valor agregado para generar nuevos ecosistemas.

La relocalización de cadenas de valor comenzó con la guerra comercial entre Estados Unidos y China en la época de Trump, en tanto la actual administración de Biden, no ha dado reversa al conflicto comercial, y la pandemia dejó evidencia que el principal mercado del mundo, quiere paulatinamente dejar de utilizar a China como su principal socio manufacturador, y el camino principal es hacerlo de la mano de México. Las ganancias potenciales y el cambio en la estructura económica para México resultan considerables.

Varios estudios señalan que las exportaciones incrementales para México por año, ascenderían a 155 mil millones de dólares, equivalente al 3.0 por ciento del PIB. Estas ganancias en los sectores ya establecidos como autopartes y manufactura podrían duplicar su tamaño, siendo que han superado –con un crecimiento de doble dígito– los niveles prepandemia. Los ecosistemas en México parecieran estar bien definidos, y se sabe con bastante precisión las implicaciones de seguir creciendo estos sectores.

Pero no solamente se trata de ampliar y exponeciar los sectores que han sido clave para las exportaciones, sino crear y desarrollar nuevos ecosistemas con un fuerte potencial de crecimiento, pero esto toma tiempo, se necesitan tomar acciones concretas, en tanto el escenario está plagado de retos.

En un escenario base se podría contemplar un crecimiento sostenido del 6.0 por ciento de las exportaciones, en tanto si se logran concretar nuevos ecosistemas relacionados con las industrias de valor agregado, el avance sería exponencial con una cifra superior al 12 por ciento de crecimiento anual compuesto en los siguientes cinco años.

El engranaje poco a poco se está moviendo. Los anuncios de nuevas inversiones no son pocos, aunque de acuerdo con el último dato de Inversión Extranjera directa (IED), para los primeros nueve meses al año, ésta ascendió a 32.9 mil millones de dólares mostrando un crecimiento del 30 por ciento. El 76 por ciento proviene de reinversión de utilidades, y el 8.0 por ciento son inversiones nuevas. Si bien las cifras en el agregado no lo señalan aún, la IED tiene la capacidad de crecer a una tasa promedio anual compuesta superior al 8.0 por ciento, en los siguientes 10 años.

Pero para cambiar la faz de México se necesita la suma de varias voluntades entre gobierno y privados. Tenemos el gran potencial de acompañar estas oportunidades con políticas públicas que modifiquen la estructura de nuestro país. Si queremos aprovechar el nearshoring y capturar todo el potencial, resulta imprescindible solucionar y atender de manera puntual varios retos en materia de infraestructura, carreteras, electricidad, recursos hídricos, capacitación, seguridad y Estado de derecho. De no atender estos problemas habríamos perdido de nuevo la oportunidad aspirar a un mayor crecimiento potencial y mejorar el bienestar de la población.

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