Directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa

Las elecciones y la reacción en los mercados

El optimismo de los mercados, posiblemente se deba al reconocimiento de un mayor equilibrio entre los poderes, y contrapesos suficientes en la Cámara de Diputados.

El lunes posterior a las elecciones intermedias, que han sido las más importantes en la historia, los mercados reaccionaron positivamente. El índice de la Bolsa Mexicana de Valores superó máximos históricos alcanzados en octubre del 2017. Incluso rebasó ligeramente los 50 mil 700 de la semana previa, lo que sugiere que los inversionistas se habían anticipado al evento electoral. En cuanto al peso se apreció hasta los 19.70 por dólar.

La favorable reacción de los mercados es multifactorial. Para empezar, el reconocimiento por parte del presidente sobre los resultados –sin ningún tipo de objeción– en una elección sin precedentes. En la historia democrática de México, tradicionalmente en las elecciones intermedias, el partido del Ejecutivo pierde varios asientos en la Cámara de Diputados, como consecuencia del desgaste normal del ejercicio del gobierno, y ante decepciones por parte del electorado. Esta ocasión no fue diferente, Morena pasó de tener 256 asientos a 203, castigo que resultó superior al que pronosticaban la mayoría de las encuestas.

El optimismo de los mercados, posiblemente se deba al reconocimiento de un mayor equilibrio entre los poderes, y contrapesos suficientes en la Cámara de Diputados que impidan la radicalización de posturas. Luego de las elecciones, Morena y la coalición pierden la mayoría calificada, por lo que será difícil implementar cambios constitucionales, y el partido en el poder encontrará mayores objeciones para poder pasar leyes. Además, vale la pena mencionar que Morena perdió la mayoría absoluta, aunque la mantiene a través de sus partidos aliados, sin embargo, ahora Morena se verá obligado a negociar con la coalición, al menos para poder pasar el presupuesto.

Adicionalmente, el Ejecutivo y Morena tendrían que comenzar a mostrar una mayor disposición para negociar, para evitar un impasse político. Ello, ante la necesidad imperiosa de mantener el crecimiento económico del país, recuperar el empleo y mejorar notablemente la seguridad, cuestiones que serán el foco de atención en los siguientes años, en aras de avanzar en la agenda política hacia el siguiente trienio.

A estos factores políticos se le suma una perspectiva de crecimiento mejor a la anticipada para la economía mexicana, donde ante una recuperación más sólida de la actividad económica, las empresas serán capaces de mostrar mejores resultados y seguir expandiendo sus márgenes. Hay que señalar que los pronósticos de la economía mexicana se han revisado al alza. Tan solo hace unos días, Banco de México anticipaba en su intervalo superior un crecimiento del PIB del 7.0 por ciento.

Además, nuestro principal mercado de valores se encuentra rezagado en términos de valuación. Es de los pocos índices cuyos múltiplos se encuentran cotizando a un descuento contra su promedio de los últimos cinco y 10 años, comparado contra las bolsas de las economías emergentes y desarrolladas. Todo esto en medio de abundante liquidez.

No obstante, pese a que hemos alcanzado máximos históricos en pesos, estamos muy lejos de alcanzar el máximo histórico medido en términos reales –dólares– donde en el 2013, el IPC tocó un nivel de 3 mil 680 puntos, es así que aún pareciera haber camino suficiente para continuar su trayectoria de alza, ante un mayor balance político.

La encuesta de especialistas privados de la AMIB señala que nuestro principal mercado de valores podría alcanzar los 52 mil puntos. Sin embargo, estimo que podría superar los 54 mil puntos, escenario que no luce descabellado si los inversionistas estuvieran dispuestos a pagar múltiplos más cercanos al promedio de los últimos cinco años. La perspectiva de los mercados en México pareciera ser positiva ante valuaciones que ofrecen un descuento, estabilidad política –más aún si se consideran otros países latinoamericanos– y el rebote en la economía. El tema hacia adelante que pudiera impactar negativamente, es el retiro de estímulos monetarios en Estados Unidos, donde se espera que comience la discusión tan pronto como en el mes de agosto en la reunión de Jackson Hole. ¿Alcanzaremos nuevos máximos?

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