Mis Finanzas y Coaching

En pareja, el 50/50 puede ser injusto

Si una persona gana mucho más que la otra, dividir todo a la mitad deja a una con margen para ahorrar, invertir y decidir con holgura, mientras la otra apenas alcanza a cubrir su parte.

Así como hay teorías para administrar una empresa o para asociarse con alguien en un proyecto, también existen distintas formas de organizar el dinero en pareja. Algunas funcionan por un tiempo, otras quedan rebasadas cuando cambia la vida, y muchas dependen menos de la técnica financiera que de las creencias, y los hábitos de cada relación.

Dividir todo a la mitad parece razonable porque cada uno aporta lo mismo, nadie siente que carga con la casa y las cuentas resultan fáciles de revisar, como si la justicia pudiera resolverse con una operación sencilla.

El problema aparece cuando esa igualdad matemática empieza a producir efectos desiguales. Si una persona gana mucho más que la otra, dividir todo a la mitad deja a una con margen para ahorrar, invertir y decidir con holgura, mientras la otra apenas alcanza a cubrir su parte.

Una alternativa consiste en aportar en proporción al ingreso. Esta fórmula suele ser más sensible a la realidad económica de cada persona, aunque exige madurez, porque obliga a hablar de ingresos, prioridades, límites y expectativas.

También hace falta reconocer una contribución que muchas veces queda fuera de la discusión financiera. Cuando hay hijos, adultos mayores, casa, escuela, médicos, alimentos, traslados y pendientes domésticos, el apoyo a la vida familiar rebasa la transferencia bancaria. Alguien aporta menos dinero y más tiempo, presencia o carga cotidiana.

Por lo anterior, el tema del 50/50 debería llevar a una pregunta profunda. ¿Están dividiendo gastos o están construyendo una vida en común? La respuesta cambia el tipo de acuerdo. Si la pareja vive una etapa de prueba, mantener cierta separación financiera da orden y tranquilidad. Con hijos, vivienda, patrimonio, seguros, retiro o planes de largo plazo, la conversación adquiere mayor relevancia.

Si la pareja queda atrapada en comprobar quién puso cuánto, pierde de vista lo importante. La vivienda que quieren, la educación de los hijos, la salud, la protección frente a imprevistos, el retiro, la buena alimentación o incluso la posibilidad de descansar y tener vacaciones sin vivirlas como una culpa financiera.

Lo fundamental rara vez está en partir cada gasto en dos, sino en edificar acuerdos que permitan bienestar, estabilidad y patrimonio.

Por eso decidí llamar “Hablemos de dinero” al taller de finanzas para parejas que inicia el 9 de junio. La información está disponible en albertotovar.podia.com

Alberto Tovar

Alberto Tovar

Economista, especializado en negocios y finanzas personales; certificado como coach de vida y equipos. Actualmente es el Director Regional de la Zona Norte de El Financiero. Ofrece conferencias, consultoría y coaching a organizaciones diversas.

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