Mis Finanzas y Coaching

No evites el conflicto, úsalo a tu favor

El conflicto no siempre es un enemigo dentro de los equipos de trabajo; puede ser una herramienta poderosa para crecer, innovar y fortalecer la comunicación, escribe Alberto Tovar.

Hemos abordado el liderazgo desde la comunicación efectiva y la importancia de mantener una interacción libre de violencia verbal dentro de los equipos, siempre orientada al cumplimiento de objetivos. Sin embargo, ¿qué sucede cuando ese entorno no existe y se enfrenta un fuerte antagonismo?

Primero, es necesario reconocer que el conflicto es parte natural del camino. Un equipo formado por profesionales creativos e independientes difícilmente coincidirá en todos los aspectos. Pero identificar a tiempo cuando una tensión está a punto de estallar marca la diferencia entre una discusión constructiva y una crisis.

Una vez detectada la divergencia, resulta indispensable establecer políticas claras sobre el lugar y tiempo para expresar desacuerdos. No basta con “buscar el momento oportuno”; es fundamental crear canales formales para discutir diferencias, como reuniones periódicas específicamente dedicadas al análisis de discrepancias. De este modo, se preserva la productividad cotidiana y se otorga al conflicto la atención necesaria, sin interferir en la operación.

Asimismo, la prevención desempeña un papel clave, y aquí entra en juego el feedback estructurado y constante. Al permitir un espacio diseñado para compartir inquietudes y reconocer logros, se favorece un clima de confianza donde surgen los desacuerdos de forma temprana y controlada, reduciendo las probabilidades de explosiones emocionales.

Contar con un coach, consultor o facilitador neutral aporta una perspectiva imparcial que ayuda a disminuir el componente personal del conflicto. Este tercero ofrece un proceso estructurado de diálogo, dirige la conversación hacia intereses comunes y restablece el enfoque en los objetivos compartidos, evitando que las partes se mantengan atrapadas en posiciones rígidas.

La inteligencia emocional continúa siendo un soporte indispensable. Antes de reaccionar a una crítica o a un reproche, conviene detenernos para identificar lo que sentimos y el motivo detrás de esa emoción. Esta pausa ayuda a evitar respuestas impulsivas y permite responder desde la serenidad, disminuyendo así la intensidad del intercambio. La humildad del líder, su capacidad de reconocer errores o malos entendidos no merma la autoridad; al contrario, la humaniza y fortalece la disposición al diálogo.

Superada la tensión, es recomendable reservar un espacio para revisar y aprender del conflicto. Esta retrospectiva sistemática, similar a la evaluación posterior de un proyecto, busca contestar preguntas concretas como: ¿Qué falló en la comunicación?, ¿Qué herramientas adicionales necesitamos? o ¿Cómo podríamos ajustar nuestros protocolos de gestión? Registrar y compartir estas lecciones con el equipo fortalece el método de trabajo y evita que situaciones similares se repitan.

Finalmente, es indispensable aceptar que las disputas suelen tener causas profundas—reglas implícitas, desequilibrios de poder o incentivos contradictorios—, que no se limitan a un simple malentendido puntual. Al actuar sobre estas raíces, reformando procesos, redefiniendo responsabilidades o alineando nuevamente las metas, se alcanzan soluciones duraderas que trascienden el conflicto inmediato.

¿Qué tantos conflictos sufren en tu trabajo? Coméntame en redes sociales como LinkedIn, Instagram, o X y sígueme en el podcast “Dinero y Felicidad”, en Spotify, Apple Podcast, entre otros.

Alberto Tovar

Alberto Tovar

Economista, especializado en negocios y finanzas personales; certificado como coach de vida y equipos. Actualmente es el Director Regional de la Zona Norte de El Financiero. Ofrece conferencias, consultoría y coaching a organizaciones diversas.

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