¿Qué México queremos? No sólo para hoy, sino para los próximos años. Esa es la decisión que tomaremos en estas elecciones. Es una obligación hacernos responsables de votar correctamente a los gobernantes y diputados, en un proceso que será de mayor relevancia que los anteriores.
Los comicios intermedios es la valoración de los primeros tres años de esta administración pública, pero también de ello depende si le damos el respaldo a López Obrador para que continúe con su manera de gobernar, soportado por los legisladores de su partido.
Si el presidente obtiene la mayoría en la cámara de diputados, el país corre el riesgo de entrar a una profunda crisis política, económica y de seguridad. Esto afecta el patrimonio de los mexicanos y limita el combate a la pobreza.
La posibilidad de mejorar el bienestar de cualquier familia es logrando un ingreso digno en forma permanente y eso sólo será una realidad a través del trabajo y los negocios. El presidente ha sido una barrera para la inversión privada, desde el arranque de su mandato, cancelando el aeropuerto de Texcoco, deteniendo la reforma energética, eliminando el outsourcing, y atacando sistemáticamente a los empresarios.
¿Para qué? Para establecer proyectos faraónicos y sin sentido económico, como son el tren maya, el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas.
El enfoque a la pobreza ha sido asistencialista; ha procurado dar dinero de manera directa, suspendiendo programas como el de guarderías infantiles o los recursos destinados para desastres naturales. Estas medidas tienen la finalidad de comprar aceptación y hacer un culto a su personalidad. Se trata de populismo puro que se ve reflejado en la elevación de la marginalidad y la miseria, sin posibilidad de salir de ella.
Intenta romper los contrapesos que han costado dinero y esfuerzo, como son el Instituto Nacional Electoral; los organismos reguladores y, más aún, la independencia del Banco de México.
Una señal inequívoca de sus deseos de perpetuarse, es el buscar extender el mandato del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación yendo en contra de lo dispuesto por la constitución.
Basta voltear hacia los países totalitarios para corroborar como afecta esta visión al patrimonio de sus habitantes, con pobreza y falta de libertades.
Por lo expuesto, es claro mi desacuerdo con la forma en que López Obrador a conducido su función; sin embargo, respeto a quien siga apoyándolo. Mi recomendación es simple, evitemos que no tenga la opción de perpetuarse con una cámara de diputados a su favor, porque es un error del cual podríamos arrepentirnos por siempre.
¿Qué pude suceder si avalamos su gobierno? ¿Nacionalizar las Afores, aumentar la edad de retiro, dejar de pagar a los jubilados del IMSS, grabar herencias, elevar impuestos o qué otra barbaridad?
Vota por tus finanzas y la de todos los mexicanos.
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