De 1996 a 1999 la Comunidad Económica Europea financió el proyecto dedicado a la reconstrucción y animación 3D a partir de sistemas de adquisición de señales e imágenes (“Visualization across networks using graphics and uncalibrated acquisition of real data”). Uno de los principales proponentes de dicho proyecto fue Amnón Shashua.
En aquella época estaba por llegar a Oxford a hacer mi postdoctorado y tenía algunos meses descubriendo la aplicación de inteligencia artificial para entender escenarios comunes pero alejadas de los tradicionales escenarios estructurados en la industria clásica como la fabricación automotriz. En el INRIA ya teníamos (1996) un vehículo que podía estacionarse por sí solo y la barrera de solo aplicar tecnología para la fabricación de vehículos ahora se asomaba al uso de algoritmos para dotar de cierta autonomía al vehículo mismo. Desde aquella época nuestro amigo Amnon ya tenía ideas claras de cómo lograrlo y para eso fundó en 1999 la empresa MobilEye.
Amnon tiene más de 20 mil citas a sus trabajos de investigación en más de 200 artículos y varias decenas de patentes. Además, hace unos días (el martes 25 de octubre de 2022), su empresa MobilEye, adquirida en 2017 por INTEL en poco más de 15 mil millones de dólares, fue colocada nuevamente (la primera vez en 2014 en 890 millones de dólares) en la bolsa de New York, pero esta vez en partnership con INTEL. Amnon, INTEL y sus socios tocaron la campana del IPO y las acciones se valuaron inicialmente esta vez en 21 dólares adquiriendo la empresa una valuación de 17 mil millones. Ya para el miércoles 26 de octubre - un día después del IPO - las acciones habrían subido a casi 28 dólares.
Mobileye irrumpió inicialmente el mercado con una tecnología de tamaño modesto pero muy poderosa. El dispositivo es un dispositivo (del tamaño del encapsulado de la tradicional Pomada de la Campana) dotada de una pantalla y un sistema de captura y procesamiento de imágenes colocado en el retrovisor viendo al frente del vehículo. El sistema integra los parámetros (intrínsecos del vehículo) tales que velocidad, aceleración, así como la dirección de movimiento y aunado a la captura de datos IoT (imágenes externas) para poder desplegar en su pantalla, acorde a la predicción de velocidad y distancia, el tiempo de impacto a un vehículo cercano, la identificación de una persona cruzando la calle o incluso si el conductor comienza a salirse de las vías de su carril generando una pequeña alerta sónica.
La alianza con Intel le permitió a Mobileye iniciar una carrera de escala para apuntalar la inteligencia de sus algoritmos embebidos en procesadores ad-hoc (llamados EyeQX, donde X es el número de la versión) para dichas funciones: mini computadoras específicamente concebidas para almacenar y ejecutar los algoritmos que inicialmente desarrolló Amnon desde los años 90.
En las manos de Intel, MobilEye es ahora una empresa de tecnología para la conducción automática basada principalmente en una gran capacidad de integración tecnológica de vanguardia. Recuerdo con gran emoción las presentaciones de Amnon en Oxford, su claridad, precisión, disciplina; vienen a mi mente de inmediato y explican con perfecta justicia intelectual lo que un científico del medioevo moderno puede lograr con empeño y paciencia. Seguramente serán cada vez menos los accidentes vehiculares que veremos con los resultados e implementación de la tecnología de MobilEye que logren integrar las grandes marcas automotrices en sus vehículos.