Alberto Muñoz

La Web 3.0 y el ‘blockchain’

La necesidad de aumentar la seguridad en internet ha dado origen a tecnologías como el ‘blockchain’, con lo que se garantiza, hasta cierto punto, la integridad y el valor de la información.

Como producto de la necesidad de aumentar los niveles de seguridad en internet es que han surgido tecnologías como el blockchain, el cual ha sido ya utilizado en múltiples proyectos con lo que se asegura, hasta cierto punto, la integridad y el valor de la información, puesto que entre dichos nodos de comunicación hay información que no puede ser vulnerada y que si lo es, la red se entera de inmediato. Hoy día el blockchain conforma una estrategia de seguridad abierta, transparente y sobre todo accesible a las entidades que lo requieran.

Si asumimos que el internet (Web1) ha revolucionado la información y la Web2 ha revolucionado las interacciones, la Web3 tiene el potencial de revolucionar los acuerdos y el intercambio de valores. Cambia las estructuras de datos en el backend de internet e introduce una capa de estado universal, a menudo incentivando a los actores de la red con un token. En un nivel fundamental, tanto las criptomonedas como los tokens son similares, pero son dos cosas diferentes: todas las monedas son tokens, pero, no todos los tokens se consideran monedas.

Curiosamente, muchos usuarios ni siquiera saben si compraron tokens o monedas criptográficas. En el nivel básico, la diferencia clave entre los dos se basa simplemente en su utilidad. Hay ciertas cosas que las fichas permiten hacer, mientras que las monedas no dan la misma libertad. Por el contrario, algunas plataformas pueden aceptar monedas pero pueden negarse a recibir tokens.

Como sabemos, la tecnología va más rápido que la ley y por eso es de enorme relevancia que podamos asegurar la aceptación y sobre todo la promoción tanto del desarrollo como de la adopción de estas tecnologías, en todas sus expresiones y con toda su capacidad.

Los gobiernos en todo el mundo son siempre el mayor cliente de las empresas, ya que impulsan y regulan la procuración de la salud y de la educación. Si algo hemos experimentado en los dos últimos años es justamente lo vulnerable que somos a ambas. Por eso necesitamos impulsar las compras públicas innovadoras, necesitamos una mayor y mejor aceitada de la quíntuple hélice, es decir la integración holística de la academia, la industria, el gobierno, la sociedad civil y la sustentabilidad, puesto que la sustentabilidad también nos cobrará factura si no coadyuvamos a llevar la ciencia y los avances tecnológicos de vanguardia a las manos de los tomadores de decisiones.

Estos desarrollos debemos llevarlos a todos y cada uno de los rincones del país. No podemos contentarnos solamente padeciendo la ‘maquila 2.0′ para llenar nuestro país de call centers o fábricas de software con salarios deprimidos y en franca competencia en las economías de escala. Si no abonamos al flujo continuo de conocimientos tecnológicos veremos pasar de largo el tren del progreso, como en otras ocasiones.

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