La divisa del poder

Inteligencia Artificial, sí, pero ¿cómo hacerlo?

La IA dejó de ser una curiosidad de laboratorio y se convirtió en una infraestructura básica de la economía.

La inteligencia artificial dejó de ser una curiosidad de laboratorio y se convirtió en una infraestructura básica de la economía. En México, distintos estudios estiman que la mayoría de las empresas ya introdujeron soluciones de IA en tareas administrativas, análisis de información y atención al cliente. La conversación dejó de ser “¿y si se usa IA?” y se convirtió en cómo usarla. En términos estratégicos, hay tres aspectos que debemos poner en la mesa: ¿vamos a desarrollar, adquirir o asociarnos?

1. No toda la IA debe construirse dentro de la empresa: hacerlo implica tener equipos especializados en datos, infraestructura tecnológica, gobierno, seguridad y capacidades de integración con los sistemas existentes. No todas las compañías necesitan esa profundidad para todos sus casos de uso. Hay tres preguntas sencillas que ayudan a pensarlo: ¿Qué tan crítica es esta capacidad para la ventaja competitiva del negocio? ¿Qué tan compleja y específica es, comparada con lo que ya existe en el mercado? ¿Con qué nivel de ta lento, datos y recursos cuenta hoy la organización para sostenerla?

2. Qué sí conviene construir: crear capacidades de IA dentro de la empresa tiene sentido cuando se relacionan directamente con el corazón del negocio y permiten ofrecer algo que otros no pueden copiar con facilidad. En sectores donde los sistemas de IA operan sobre infraestructura crítica, redes de comunicación o datos sensibles también tienden hacia el lado de creación. Aquí pesan mucho la seguridad, el cumplimiento normativo y el control sobre la operación, lo que refuerza la necesidad de tener capacidades internas.

3. Qué comprar: adquirir soluciones de IA significa adoptar productos ya desarrollados, lo que reduce el tiempo de implementación, disminuye la necesidad de talento técnico especializado y permite beneficiarse de la experiencia acumulada de proveedores que atienden a muchas organizaciones. Asimismo, exige revisar con cuidado temas de seguridad, dependencia del proveedor, claridad en los costos y capacidad de adaptación a la realidad de cada negocio.

4. Cuándo buscar alianzas: desplegar soluciones en colaboración con terceros permite combinar capacidades internas con experiencia externa y así acelerar y mejorar el resultado. Esto es útil cuando la capacidad de IA que se busca es muy relevante para el negocio o requiere alto nivel de sofisticación. La solución se diseña y se opera de manera conjunta, con transferencia de conocimiento y con mecanismos claros de gobierno. México ya avanza en la construcción de un marco normativo para la inteligencia artificial, a través de conversatorios y documentos que buscan equilibrar innovación con protección de derechos. Involucrarse en estas iniciativas también es una forma de asociación estratégica. Más allá de etiquetas técnicas, optar por crear, comprar o asociarse puede ser una decisión más simple, inspirada en marcos empresariales internacionales. Pensar la inteligencia artificial con esta lógica evita ver la tecnología como un fin en sí mismo y la coloca como una herramienta estratégica. A estas alturas, el tema es cómo entrar a la IA, no si es necesario.

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