Comisionado del INAI

Datos abiertos: hacia un nuevo futuro

Los datos abiertos han cobrado especial relevancia y actualmente se cuenta con evidencia sólida acerca de sus bondades y beneficios, cuando son explotados estratégicamente.

Vivimos una era en la cual, producto de nuestras actividades cotidianas potenciadas por las tecnologías, generamos enormes cantidades de información. Y, por lo mismo, un momento en el que requerimos socializar y adoptar las mejores prácticas para asegurar que dicha información, constituida principalmente por datos, cuente con los mecanismos apropiados para su almacenamiento y tratamiento, como también, para su apertura, uso y aprovechamiento por parte de la sociedad, las empresas o el gobierno.

Debemos lograr que, gracias a los datos, y me refiero a los datos abiertos, todas y todos podamos alcanzar nuestros objetivos individuales o colectivos, salvaguardando desde luego, otros derechos como la protección de los datos personales. Por ejemplo, que una persona periodista pueda identificar y visibilizar un acto de corrupción; una persona empresaria comprender su mercado e incrementar sus oportunidades de negocios; una organización de la sociedad civil pueda analizar los daños al medioambiente y formular propuestas de política pública; o bien, las instituciones públicas evaluar sus procesos y generar mejoras a la gestión que redunden en ahorros presupuestales.

No obstante, si bien a más de una década los datos abiertos han cobrado especial relevancia y actualmente se cuenta con evidencia sólida acerca de sus bondades y beneficios, cuando estos son explotados estratégicamente, también es cierto que hoy, luego del momento álgido de la pandemia que derivó en la alteración de nuestras formas de convivencia y para relacionarnos, nos encontramos en un contexto distinto que conlleva nuevos retos y desafíos, y para el cual, es pertinente hablar de los datos abiertos como una herramienta para la construcción de un nuevo futuro.

Es por lo anterior que desde el INAI, junto con la organización Codeando México, A.C., la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información del Estado de Nuevo León, el Instituto de Transparencia, Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Jalisco, y el Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales de Quintana Roo, hemos convocado a la segunda edición de la Conferencia Nacional de Datos Abiertos (DATACON 2022) en México, a celebrarse del 27 de junio al 01 de julio en tres sedes: Jalisco, Nuevo León y Quintana Roo.

Esta ocasión, vamos a (1) analizar y discutir la agenda de los datos abiertos dentro de un contexto pospandemia, e identificar las principales necesidades y demandas de datos, (2) presentar e intercambiar experiencias y mejores prácticas de los distintos sectores, e identificar aquellos componentes útiles que podrían orientar y fortalecer una agenda nacional, y (3) reflexionar en torno a los conjuntos de datos y estándares mínimos que deberían abrirse en relación con sectores y temáticas estratégicas, y que respondan a las necesidades y demandas de datos prevalecientes.

Además, llevaremos a cabo una serie de mesas temáticas, a través de las cuales abordaremos distintos elementos que deberá considerar una política nacional de datos abiertos (en proceso de construcción en el marco de la estrategia Abramos México), para disponer de insumos de valor que nos permitan trabajar en este sentido.

Agradezco a mis amigas y amigos del comité organizador, a quienes se han sumado como instituciones coconvocantes y, principalmente, a todas las personas y organizaciones que han aceptado participar, con quienes haremos de este encuentro el foro que todas y todos esperamos. Les invitamos a visitar el sitio público de internet de la DATACON 2022 y, sobre todo, que nos acompañen a cada una de las actividades: http://datacon.mx/.

COLUMNAS ANTERIORES

La pérdida de aprendizaje y abandono escolar por la propagación del virus
La transparencia y la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.