Parteaguas

El odioso mensajito de iCloud en el iPhone

Todo empieza con el gusto por guardar las fotos que tomamos con el celular, lo que termina en la necesidad de pagar un servicio de almacenamiento.

Asumo que ocurre igual con los Android, pero la experiencia más cercana la tengo con un iPhone.

Palabras más, palabras menos, siempre advierte que se acabó mi espacio en iCloud y que consecuentemente debo pagar más, si quiero guardar todas las fotos que automáticamente acumuló en algún lado cada vez que cambio de teléfono.

Hay remedio, claro: sentarse un par de días a borrar contenido insulso, pero siendo francos… ¿Quién hace eso?

De la nostalgia ha nacido una ‘necesidad’ y de ésta, un enorme negocio que podría amarrar a los usuarios de un smartphone, de por vida.

¿Se dan cuenta de lo poco que cambiaron estos dispositivos en los años recientes? Pero curiosamente, lo que mejora rápidamente es la cámara. Cada vez mejores fotos, cada vez más pesadas, cada vez más ‘gigas’.

La ‘nube’ le llaman a ese servicio que creció con el correo electrónico y que ahora guarda recuerdos de las posadas y del baile en ese ‘bodorrio’. ¿Quién se atreve a borrar las 35 fotos del ramo de la novia?

Habida cuenta de que la información de Gmail, Outlook y otros no se guardan en un USB, nació ese propósito de nombre celestial que como algunos vicios, nació gratuito, pero que de a poco suma ahora clientes que pagan a Google o Apple. Estas compañías guardan la memoria de vida de ustedes y hacerlo tiene un precio.

En la empresa fundada por Steve Jobs, empieza en 17 pesos mensuales por un espacio de 500 GB, o bien, 179 pesos por una ‘mansión’ de 2 TB.

Los servicios que incluyen el ya descrito, le entregaron a Apple 50 mil millones de dólares durante nueve meses contados hasta junio (es el periodo más reciente que reportaron a las autoridades). Eso es 28 por ciento más que un año antes, una tasa de crecimiento comparable con la de la venta de iPhones y computadoras.

Si bien es todavía una cuarta parte de lo que representa el otro negocio, los servicios otorgan un margen de 33 por ciento, que es superior al de los dispositivos. Conviene, vaya, apostarle.

En Microsoft, la empresa creadora del Hotmail, la historia es aún más relevante. La categoría de servicios ya rebasó a la de sus productos y crece a una tasa anual de 31 por ciento. Y para Google, en Alphabet, aumentó 37 por ciento en un año; específicamente sus servicios en la ‘nube’, si bien conforman la minoría de las ventas, aumentaron ingresos 53 por ciento en ese lapso.

Hasta ahora, los mejores clientes de la atención que proveen estas empresas son compañías que deben guardar su información de manera segura ante la posibilidad de un accidente que dañe servidores propios, o de un ciberataque de los que ustedes escuchan casi todos los días.

Amazon se subió con particular interés al negocio con AWS, que aumenta ingresos 33 por ciento anualmente y ya le reporta 21 por ciento de las ventas a esta compañía fundada por Jeff Bezos, magnate enfocado ahora en los viajes espaciales.

Si bien los corporativos son la parte más jugosa del negocio en este momento, el volumen que representan 7 mil 700 millones de personas que cargan o cargarán un dispositivo digital en la bolsa representa un área de natural interés para estas empresas que hoy se alinean para que todos ellos acumulen información.

Guardarla tiene costos, no solo en instalaciones y equipos en los que invierten estas compañías, sino también para el ambiente. La electricidad necesaria para alimentar esa infraestructura es generada en buena medida quemando combustibles. Ese costo lo pagan todos.

Sundar Pichai, jefe en Google, fijó 2030 como fecha límite para operar todos los negocios con energías limpias. Esta semana reconoció la dificultad de cumplir la meta, en declaraciones recolectadas por Bloomberg: “Es un poco estresante -dijo Pichai- porque no tenemos todas las respuestas para llegar allí”.

En lo que él busca el modo, Facebook se alió con Ray Ban para vender lentes que pueden grabar video de lo que hacen ustedes durante el día. Más imágenes vienen en camino, la dependencia de la nube aparentemente, solo puede crecer.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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