Benito Solis

Riesgo de despertar el ‘tigre’ de la inflación en el mundo y en México

El mundo ha estado inmerso en una fuerte crisis económica, pero ya algunos países, sobre todo asiáticos, empiezan a crecer.

Los últimos datos de inflación en México y en varios países desarrollados han sorprendido por ser mayores a lo esperado, a pesar de la recesión producida por el Covid-19. Por ejemplo, en nuestro país los precios anuales al consumidor subieron 4.12 por ciento en la primera quincena de este mes, en la Unión Europea están creciendo en 1.3 por ciento después de estar cerca de cero, y en Estados Unidos son de 1.7 por ciento. Esto ha generado una preocupación válida de que sigan elevándose en los siguientes meses, en la medida en que la población salga de su encierro por la pandemia e incremente su consumo.

En los pasados meses el mundo ha estado inmerso en una fuerte crisis económica, pero ya algunos países, sobre todo asiáticos, empiezan a crecer. Esto se está reflejando en un incremento importante en el precio de diversas materias primas y en los energéticos, como son el petróleo y el gas, el cobre y otros minerales, así como en diversos productos agrícolas, sobre todo los granos. Esta recuperación también está presionando la demanda y el precio de diversos componentes electrónicos, como son los microprocesadores, cuya escasez está impactando en la línea de producción de diversos productos, como son los automóviles en México. Por otro lado, contrario a la creencia generalizada, el incremento en el precio del petróleo no tiene un impacto tan positivo en México, ya que nuestra economía y la balanza comercial son deficitarias en productos petrolíferos, por lo que el mayor precio perjudica a las finanzas públicas.

Los diversos países desarrollados, encabezados por Estados Unidos, han seguido agresivas políticas monetarias expansivas en los pasados años pensando que esto no tenía impacto en las respectivas inflaciones, lo cual es incorrecto. Una razón de esta situación es que el dólar, siendo moneda de reserva de los bancos centrales por excelencia, se ha acumulado en otros países evitando una inflación alta en su país de origen. Otra importante razón de por qué la política monetaria no ha impactado en los precios al consumidor es que ha presionado los precios de diversos bienes e instrumentos que normalmente no se incluyen en los respectivos índices de precios, como son los bonos y los bienes raíces, las acciones y las bolsas de valores.

Así vemos que las tasas de interés (que son inversas a los precios de los bonos financieros) están en niveles cercanos a cero o incluso son negativas. Por su parte, la mayoría de las bolsas de valores de los países desarrollados están en niveles históricos máximos. En México no sucede así por la desconfianza de los inversionistas hacia la estabilidad futura de nuestra economía. Este crecimiento en el precio de los instrumentos financieros ha beneficiado principalmente a los sectores de la población que tienen mayores ingresos, lo que está propiciando una importante concentración de la riqueza.

En este entorno el gobierno norteamericano ha anunciado un nuevo programa de apoyo a su economía por 1.9 billones de dólares, que se suman a los apoyos dados con anterioridad. Estos incrementos de liquidez son mayores al PIB de México en un año y provocarán un déficit fiscal en el vecino país del norte no visto desde la Segunda Guerra Mundial.

Esta expansión monetaria genera el riesgo de que la inflación sea más elevada en los siguientes meses e incluso años. Es punto de debate si este incremento será transitorio o seguirá en el mediano y largo plazos, pero su impacto es indudable en los sectores de la población de menores ingresos. Por otro lado, provocará un incremento en las tasas de interés, lo cual tendría un efecto muy negativo en la economía de nuestro país por la deuda que tiene el gobierno y concretamente Pemex, que tendrá dificultad para lograr su refinanciamiento. Por otro lado, perjudicará de manera importante a las finanzas públicas.

Es conveniente que las empresas y los deudores en el país se empiecen a ajustar a un entorno de mayores tasas de interés en el futuro.

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