Sara Lozano

Sara Lozano: Retos para la Secretaría de Mujer #NL

El perfil entrón que se planteó –a decir del gobernador– no es el que se necesita. La Secretaría de la Mujer existe para dirigir políticas públicas que atajen la situación actual y resuelvan el problema de fondo: el machismo

LA PROPIA POLÍTICA

Cuando la dinámica familiar incluye regalos de aerosoles gas pimienta para las mujeres, se dice mucho del acecho en que ellas viven. Un acecho que se reconoce real, permanente y cotidiano.

Si en los círculos cercanos es una práctica reportarse cada cierto tiempo, monitorear los horarios de llegada/salida de mujeres con fines de su seguridad, es porque la información será útil en caso de desaparecer. Desapariciones que son comunes y que por más declaraciones de una fiscalía, no han podido resolverse.

Si una mujer puede ser acuchillada por su expareja en pleno escenario por recibir una flor del cantante en turno – como le sucedió a Ana Patricia hace unos días en Montemorelos – es porque ser mujer la pone en peligro. Un peligro que se incrementa cuando ella decide salirse del control, de cualquier tipo de relación.

Lo más injusto de la violencia contra las mujeres es que socialmente se justifica: por andar sola, por vestirse así, por abandonarle, porque le calentó la cabeza, por salirse del patrón de conducta que se espera de ella. Es decir, por desarrollar una personalidad propia y convertirse en persona.

El gran reto que enfrenta la nueva Secretaria de las Mujeres en Nuevo León es aprovechar la ola de popularidad para diseñar políticas públicas que atajen el problema en lo inmediato, y lo prevenga en el mediano plazo. Es muy bueno el perfil de Eusebia González, aunque su trayectoria es judicial, y lo que necesita la Secretaría de la Mujer hoy, son programas ejecutivos.

El perfil entrón que se planteó – a decir del gobernador Samuel Rodríguez en conferencia de prensa – no es el que se necesita. El gobernador le apuesta al “…alto conocimiento jurídico, policíaco y (que) logre sancionar y agarrar a los violentadores para bajar la incidencia”. Y no. Estas características son ideales para la Fiscalía, la Secretaría de Seguridad Pública y/o la Comisión Local de Búsqueda de Personas.

La Secretaría de la Mujer, dice la página oficial en Internet, existe para “Formular, coordinar e instrumentar la política del Estado, planes y programas (–INDICADORES–) que garanticen el goce, promoción y difusión de los derechos de las mujeres, así como de prevenir y atender las violencias de género en el Estado. O sea, políticas públicas que atajen el problema inmediato y resuelvan el problema de fondo: el machismo.

La desaparición de mujeres un asunto añejo que ahora toma el centro de los reflectores y es un síntoma, el problema es el machismo. Afirma el gobernador que no es asunto de bandas delictivas. ¡Bien! entonces es un asunto social que apenas se está visibilizando y el problema es multifactorial, el origen es el machismo. Lo demás, “Covid, problemas de salud mental, encierro… desigualdad y falta de oportunidades” que menciona el gobernador, son meramente condiciones que lo exacerban.

En este contexto parece que el gobernador busca castigar para resolver y no. El castigo tal vez disuada, habría que echar un ojo al origen irracional de la violencia física contra las mujeres. El reto para la nueva Secretaria de la Mujer es conducir la política pública de largo aliento que erradique el acecho permanente –y normalizado– en que viven las mujeres. Y sí, a la par de la Fiscalía de la Secretaría de Seguridad del Estado y/o la Comisión Local de Búsqueda de Personas que ya recibirán más presupuesto.

¡Muchos éxitos, Eusebia González, mucha sabiduría para las decisiones por tomar!


Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

COLUMNAS ANTERIORES

Sara Lozano: Creíamos en la democracia
Sara Lozano: Carta al Niño Dios 3/3

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.