LA PROPIA POLÍTICA
El presidente López Obrador habla de éxito porque el 92% de la gente que fue a votar quiere que continúe con su mandato. Las voces en la oposición proclaman la derrota porque el 82% no asistió a votar.
El 92% del 18% resulta en una “aprobación” de poco más de 15 millones de personas. El 82%, representa a 77 millones que no fueron a votar. ¿Porcentualmente gana el presidente y cuantitativamente gana la oposición?
En el primer caso el resultado no es suficiente para hablar de una mayoría representativa. En el segundo, la negación no contiene una afirmación, diferente sería si hubiera un porcentaje significativo de votación anulada, por ejemplo. En tanto, habría que investigar qué querían decir quienes cruzaron la opción de “Siga en el mandato”.
Se cuenta a quienes apoyan su mandato, pero también votaron por la continuidad quienes no querían poner en riesgo la gobernabilidad, “Terminas y te vas” fue la campaña. En Nuevo León, por ejemplo, asistió a las urnas casi el 11% y el 84% quiere que siga en el mandato, lo que no puede interpretarse directamente como apoyo al presidente.
Desde ambas partes se presentan datos correctos, pero se advierte un esfuerzo –a veces irresponsable– de interpretarlos a su favor, lo que hace pensar en un empate técnico, un empate perdedor.
Algo más, se habla de un hecho histórico que la Historia no ha tenido oportunidad de juzgar. Lo peor es que se habla de democracia participativa, pero todos callan los fines políticos. No es una democracia participativa cuando el Estado pregunta solo lo que le interesa y a la sociedad organizada no le da oportunidad, ni cuando las leyes son el principal obstáculo para la activación ciudadana no partidista.
Peor aún, no se necesita la inversión de tiempo, dinero, recurso humano para para consultar a la gente algo que le interesa al Estado, desde que existe la estadística hay más certeza de obtener resultados. ¡Claro! si el interés fuera conocer la postura de la ciudadanía y no una estrategia en el duelo político electoral.
El INE fue el ganador porque demostró su conocimiento técnico, su experiencia logística, la efectividad del modelo de sectorización/ distritación. Más meritorio es la confianza que se ha ganado entre la gente. Mesas de casillas con personas capacitadas y comprometidas; las noticias falsas y el pseudo debate atajados con cifras, referencias y hechos comprobables. Al final quedó claro que más casillas no generan más votos.
PDTA: llovió en Nuevo León, se alegraron los jardines y volvieron las esperanzas.
