LA PROPIA POLÍTICA
Cada año hay que aclarar a un grupo numeroso de personas que el Día Internacional de la Mujer no se festeja a las mujeres. Si bien la página de la ONU traduce el comunicado como una celebración esta se refiere a un hecho solemne en el que se dedica el día a su recuerdo.
De ahí la insistencia en conmemorar y la expectativa de encontrar el compromiso de toda la sociedad, de las instituciones públicas y privadas para erradicar todos los tipos de violencia que se ha ejercido contra ellas, desde la invisibilización, la desacreditación, la minimización pasando por la denostación y la descalificación hasta las agresiones físicas y el feminicidio.
El 8 de marzo se recuerda a “las mujeres corrientes artífices de la historia… en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre”[1]. La ONU recopila la historia de movimientos de mujeres en Estados Unidos y Europa, desde 1848 por la prohibición de participar en la convención contra la esclavitud, en 1917 la huelga de pan y paz en Rusia. Ya en la plataforma de Beijing (1995) se integran a la historia las experiencias de mujeres latinoamericanas, africanas y asiáticas.
Se trata de recuerdos tristes, la mayoría de las víctimas no tienen nombre, aunque algunos se han rescatado en este transitar. La incomodidad que genera a los varones tradicionales el cambio estructural del poder ha sido cruel y la simulación persistente.
Además de las reflexiones, se espera el compromiso de personas e instituciones. El Fondo Monetario Internacional reporta que los presupuestos con perspectiva de género se han extendido, aun así el reto sigue en la implantación de las políticas públicas y la medición de impacto y, obviamente, los resultados mínimos.
Todos los países del G20 tienen políticas fiscales centradas en el género, pero siguen siendo limitadas las herramientas operativizar, evaluar, monitorear y auditar estas políticas. “Muy pocos países evalúan el impacto inicial de las políticas sobre género o evalúan su eficacia ex-post” [2].
México se encuentra entre los países con mejor desempeño de acuerdo con el Índice de Presupuestación con Perspectiva de Género, el GBI por sus siglas en inglés, junto con Canadá, Francia, Corea del Sur y Japón. Esto implica tener un marco legal que exije metas y actividades por la inclusión, estadísticas desagregadas por género, la vinculación de metas con indicadores. Además, la elaboración de diagnósticos para dimensionar el impacto potencial de las políticas públicas, así como evaluación de impacto posteriores con el fin de corregir/ajustar las políticas públicas en la materia.
El reto que persiste, de acuerdo con el FMI, es la falta de orientación, coordinación y experiencia en el análisis y recolección de datos con perspectiva de género. Esto es, además de lo escrito, integrar la voluntad política y el compromiso a través de acciones institucionales que tengan un impacto en la dinámica organizacional y social.
[1] https://www.un.org/es/observances/womens-day/background
[2] https://blogs.imf.org/2022/03/08/gender-budgeting-is-more-widespread-but-implementation-remains-a-challenge/?utm_medium=email&utm_source=govdelivery
