Sara Lozano

Sara Lozano: Adiós, 2021

Gracias por lo que viene.

Nos dejas la esperanza de sobrevivir a la pandemia, la posibilidad del abrazo, la promesa de la presencialidad; aunque no tuviste piedad para llevarte de un jalón a tres, cuatro o diez personas queridas para quienes quedamos vivos. Está en puerta el Ómicron y dejas abierto el debate de las vacunas, solución o placebo, acompañado de una infinidad de teorías para novelas de conspiración.

Nos trajiste a un gobernador milenial y a una influencer como primera dama que no acepta el cargo; a una serie de activistas en las secretarias estatales que prometen soluciones, garantizan cambios y generan esperanzas a la ciudadanía no partidista.

Nos dejaste la incipiente alianza estratégica entre el gobierno estatal y la capital de estado; además, un guiño de las posibilidades para el alcalde sampetrino. Todo un arsenal de literatura política por desarrollar para las próximas elecciones.

¡La contaminación! Como cereza de pastel, en los preparativos de tu despedida nos regalaste las fotografías del Cerro de la Silla y la nata de smog a sus faldas. El cubrebocas tendrá una función vital para la salud pública en el largo plazo, con pandemia o sin ella. Triste primer lugar nacional ganado a pulso durante el sexenio del Bronco, afortunadamente ya exgobernador.

Exhibiste las deficiencias del sistema de salud público en el estado y en todo el país; abriste la colaboración a la medicina privada, también develaste a gandallas y abusivos. Y a la vez reivindicaste la calidad humana de la gente a cargo del trabajo social, la enfermería, de emergencia, ambulancias, intendencia y también de la medicina.

Abriste las escuelas y no te callaste el rezago que dejó el 2020 para la educación en general, particularmente básica. La desidia generalizada de directivos y docentes para la recuperación/mantenimiento de las escuelas y también la reorientación del presupuesto, ahorros mal entendidos bajo el pretexto de la contingencia. Así, pusiste los reflectores en las brechas y su crecimiento: las educativas, las digitales, las sociales, las económicas.

Trajiste luz a la participación ciudadana real y la fingida. En marzo la gente salió a la calle para protestar en Colombia, las secuelas del paro, la falta de garantías laborales, el rezago educativo y más; el país fue noticia mundial por la virulencia de la represión gubernamental.

En Cuba, la indignación sacó a la gente a las calles para protestar en un país que prohíbe las protestas. Más llama la atención la manera espontánea como se organizó la ciudadanía vía redes en una sociedad supuestamente adormilada, acostumbrada a la represión y represalias del gobierno desde hace más de 50 años.

Miles de mujeres tomaron las calles en noviembre. En todas partes, pero principalmente en México, salieron a protestar por la aterrante cifra de feminicidios, por la larga historia conocida en el país; por la falta de justicia e insensibilidad del Estado, por el riesgo permanente que solapa y mantiene. Ese día asesinaron a Marisol Cuadras, tenía 18 años, asistió a una manifestación pacífica, pero era mujer y era activista.

En contraste a estos movimientos profundamente ciudadanos, Año 2021, nos hiciste la broma de una Consulta Popular en México y nos dejas como mal chiste una Revocación de Mandato que poco tiene que ver con la ciudadanía y mucho con manipulación de la que siempre ha sido objeto.

Gracias por lo que viene, atenta a la estafeta que le pasas al 2022.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

COLUMNAS ANTERIORES

Sara Lozano: Creíamos en la democracia
Sara Lozano: Carta al Niño Dios 3/3

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.