Sara Lozano

Sara Lozano Alamilla: Penalizar el aborto siempre ha sido inconstitucional

Varones, ¿no quieren abortos? Tiene a la mano el condón y la vasectomía, a nosotras déjenos la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) acaba de determinar que es inconstitucional penalizar a una mujer que aborta.

¡Aplausos!

No juzgaron a la puta irresponsable ni a la mujer promiscua ni al estereotipo machista de ‘la lasciva’. Ejercieron justicia a la mujer vulnerable, la que no tiene educación ni conocimientos ni fortaleza emocional y material para subsistir; tampoco juzgaron a la que no tiene recursos para abortar en otro país/estado, no se centraron en castigar a la que será despreciada por la familia y tendrá que vender el alma para salir adelante. Juzgaron para la que no quiso/pudo tomar una pastilla anticonceptiva porque era pecado.

La SCJN vio por la persona, la que gesta, la que engendra y, suponiendo sin conceder, también por la que podría a nacer. ¿Qué pasaría con esa personita no deseada por la razón que fuera? Si el o la legisladora cree que hay vida desde la concepción, la ciencia jurídica le obliga a determinar las responsabilidades que asumirá también el padre y sobre todo el Estado para asegurarse de que ese ciudadano por venir tenga una vida digna. No se trata de legislar para endilgarle el problema al alguien, en todo caso, si eso se cree, tendría que legislarse para el bienestar de los tres.

El argumento Provida es fundamentalista por todas partes, en principio es un dogma religioso que la ciencia no avala; después, se enfoca a castigar a la gestora sin considerar que hay otro responsable y, si fuera el caso, no vigila que el Estado procurare el bienestar mínimo a la infancia. El feto/embrión no son sujetos de derecho porque no tienen elementos, características ni condiciones para ser individuos; las que gestan, sí.

No es nueva la intención de imponer dogmas religiosos ante la ciencia, por ejemplo, las vacunas. “Inocular sustancias mundanas para modificar el mandato divino entre la vida y la muerte” o “reproducir la realidad intentando igualar al Creador” eran herejías para la hoguera. Fundamentalismos regresionistas que perfectamente se equiparan a la obligación de usar burka o turbante o de mantener la barba larga.

Hay que reconocer cuántas veces nos hemos equivocado como humanidad por no cuestionar el dogma, el rechazo a lo diferente o la conveniencia económica. Esta humanidad cristiana ha justificado la esclavitud, dio coba al nazismo y totalitarismos del siglo XX; al machismo, al racismo, a las masacres por la purificación espiritual.

Respeto todas las creencias, lo que no permito es revolver la ética pública con la privada, que ya bastante confundidas se tienen. En Nuevo León también aprobaron una aberración de ley que sanciona lo impensable sin que el que engendra, ni el Estado asuman responsabilidades.

Habría que repensar el debate desde los hechos. Varones, ¿no quieren abortos? Tiene a la mano el condón y la vasectomía, a nosotras déjenos la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos.

Aplaudo la decisión de la SCJN.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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