Sara Lozano

Sara Lozano Alamilla: ¿Por qué una curva peligrosa?

La función del Estado es diseñar a las instituciones para que velen por la población y no para coludirse en la creación de peligros y cubriéndose las espaldas en un letrero.

Hace algunos años vino un amigo danés a conocer los bosques en Nuevo León, lo llevaron a Rayones, Galeana, Iturbide y hasta Zaragoza, paisajes maravillosos que poco envidian a los Alpes. En uno de tantos señalamientos de ‘CURVA PELIGROSA’ preguntó ¿por qué? Pues porque la que sigue debe ser una curva muy cerrada, obvia respuesta. No, ¿por qué construyen curvas peligrosas?

Cada vez que recuerdo esta anécdota vuelve la indignación, reconocer esta disposición añeja al mal trato de los gobiernos en turno. La función del Estado es diseñar a las instituciones para que velen por la población y no para coludirse en la creación de peligros y cubriéndose las espaldas en un letrero; vigilar que las instituciones y la administración pública estén orientadas hacia ese bien común. Y pesa reconocer que como población no sabemos qué exigir ni cómo hacerlo.

Y en la educación básica, en la materia en la que deberíamos aprender a #SerYHacerCiudadanía sigue reduciéndose a memorizar los poderes de la nación, los niveles de gobierno, la lista de derechos humanos y recoger la basura del parque porque es de la comunidad. En las recientes administraciones se han incluido temas de inclusión, se han adecuado las imágenes para normalizar la fisonomía del pueblo mexicano, y cómo se ha peleado por educar o no en la sexualidad cuando la dignidad anda por los suelos. Declaratorias, definiciones enunciativas que no provocan la acción y el cambio.

Cada nuevo grupo de jóvenes con el que trabajo me confirma que este es el programa de estudio que año con año se replicó en su educación básica. No evocan algo diferente, ni siquiera medianamente significativo. Están hartos de política y poco saben del ejercicio de esta, la buena noticia es el brillo de esperanza en sus ojos cuando empiezan a comprender que en México también hay buenas políticas y políticos que han sostenido particularmente a los partidos, a los grupos parlamentarios y, por ende, a las instituciones sólidas de este país.

Y cuando quieren saber más, podemos creer más en un cambio. Sentir el orgullo de las 300 medallas en las Paraolimpiadas y cuestionar -sancionar- lo no se hizo para lograrlo en las Olimpiadas, reestructurar la institución para que los recursos públicos no estén a discreción de la persona o grupo que llega a un puesto que, afortunadamente es temporal.

Después de la pregunta “¿por qué se hacen curvas peligrosas en tu entorno?” Pasan a la solución ¿y cómo las evitamos, maestra? No sé cuántos lleguen a tomar estas decisiones o a incidir en ellas, espero que desde donde estén y para las decisiones que les toque tomar, tengan en mente el poder que tienen como ciudadanía y que se le ha robado en una normalidad perversa porque los señalamientos de peligro, para el Estado, deberían ser temporales.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

COLUMNAS ANTERIORES

Sara Lozano: Creíamos en la democracia
Sara Lozano: Carta al Niño Dios 3/3

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.