Sara Lozano

Sara Lozano Alamilla: La otra participación ciudadana

El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad.

Así como no tomar una decisión es una decisión, la no asistencia a las mesas receptoras el domingo pasado fue una participación silenciosa, en rebeldía. Creo que la ciudadanía en Nuevo León respondió a esta frase: ‘El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia…’ se le atribuye indistintamente a Shakespeare o Bernard Shaw, no lo sé, pero genera mucho sentido.

No creo en la desafección política, esta mezcla de desinterés, desconocimiento y/o desconfianza de la gente frente a los poderes públicos. No nace de la falta de afecto, sino de la costumbre de sentirse manipulado, una especie agotamiento, resignación-aceptación y supervivencia. Hay vicios en la forma de gobernar, la relación con las instancias internacionales, en países emergentes o de tercer mundo les obliga a cumplir con estándares internacionales para tener acceso a los recursos; esto no significa que se concreten en programas o políticas públicas. La simulación vía números permite a los gobernantes cumplir para ranquearse alto, sin que importe el impacto positivo esperado para la gente.

Las bibliotecas municipales, de barrio, en el programa nacional de lectura desde el gobierno de Fox, pronto se convirtieron en bodegas de libros y estantes. Se arreglaron los espacios para presentar la evidencia visual del macronúmero, ocultando su completa disfuncionalidad en buena parte del país. Lo único que las dejaba existir era la renta y el sueldo que se pagaban porque el espacio era inhóspito y desconocido para la comunidad.

Los mecanismos de participación ciudadana institucionales en México a nivel federal y estatal padecen la misma historia, diseñados y elegidos para cumplir con el estándar, para pertenecer al grupo de países merecedores de recursos, pero conservando el control total de la activación y sus resultados. Con excepción de Chihuahua, se trata de consultas, plebiscitos, referéndums o iniciativas que la autoridad puede manipular a su antojo, que primero ponen a trabajar a la ciudadanía y luego dictaminan si el asunto es legal – conveniente- o no. Un proceso disuasivo en todos los sentidos desde la trinchera ciudadanía.

Quienes no asistieron a votar en la Consulta Popular del pasado 1° de agosto saben todo esto de alguna forma, una dinámica interiorizada y la resignación, normalizada. Hay quienes comparan el porcentaje de participación con otros casos a nivel estatal y sí, el 7.1% se encuentra en un rango de participación; sin embargo, ninguno otro ejercicio estatal alcanzó la cobertura mediática que el #JuicioAExPresidentes tuvo particularmente la última semana.

Si se compara con otros países, México logró la participación más baja en la historia de la Democracia Directa en Latinoamérica desde 1978, el siguiente es Colombia en 2003 con el 26% aprox.

La baja participación suena más a indiferencia pecaminosa, a rebeldía consciente y con más ímpetu el 3.36% de Chihuahua, el 3.56% de Nuevo Leon y el 3.88% de Aguascalientes.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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