Se cumple un siglo del uso del método del caso. Este método, ampliamente utilizado en las escuelas de negocios, fue ideado por la Harvard Business School (HBS), escuela integrante de Harvard University.
Harvard University fue fundada en 1636. En Estados Unidos, es práctica común que los exalumnos de las Universidades aporten -aportemos dijo el otro- dinero al alma mater en señal de agradecimiento por haber recibido una educación que le permitió hacer algo en la vida a uno. No es lo común en otros países y es hasta ofensivo que una universidad hiciera campaña entre sus exalumnos después de pagar “exhorbitantes” colegiaturas (¿cuándo dejaremos atrás esta época en que todo se dramatiza?).
En 1639 cambió el nombre por el de Harvard College, en agradecimiento a su primer benefactor: John Harvard, clérigo inglés que se fue a vivir cerca de Boston, Massachusetts y que a su muerte donó a la escuela su biblioteca de 400 volúmenes y la mitad de su patrimonio. Para 1780, adopta el nombre definitivo de Harvard University (Treinta años antes de nuestra guerra de independencia).
El éxito de una Universidad se puede medir de distintas formas, desde encuestas de percepción entre los alumnos actuales (como si la educación fuera un producto en el que el consumidor sabe lo que necesita y “distingue” inclusive antes de concluir un curso, la buena o mala educación. No sirven de mucho pero le dan trabajo a alguien), hasta lo que han hecho los exalumnos – asumiendo implícitamente que la educación recibida fue la causa de su éxito-. Esta es la numeralia de exalumnos de HBS: ¡161 premios Nobel!; 14 Premio Turing (“premio nobel” de computación); 10 Oscares; 48 Pulitzer; 108 medallas olímpicas (46 de oro); 8 presidentes de Estados Unidos, 30 Jefes de Estado … y un exalumno al que le tengo mucho aprecio, que fundo una ONG que ayuda a los pobres en Costa Rica. No hace falta decir más, aunque escuche a un candidato a MBA que “Harvard es para nacos”: ni como ayudarlo.
HBS, con tan solo 13 años de haberse establecido, publicó su primer caso en 1921: General Shoe Company. En contexto: había cursos para la industria maderera y una especialidad en contabilidad de compañías ferroviarias. En “The centennial of the business case”, nos dice que el éxito del método del caso es poder “practicar una habilidad central para los administradores de empresas: ¿Cómo afrontar situaciones ambiguas llegando al fondo del problema? … [desarrollar] habilidades de análisis para elegir un curso de acción es tan relevante hoy como lo fue en 1921.”
“Los casos describen una situación real de toma de decisiones a la que se han enfrentado los directivos … la mayoría de los casos colocan al lector en los proverbiales zapatos de dichos directivos y utilizando la información proporcionada en el caso los alumnos deciden qué hacer … [aunque] los casos no proporcionan “la respuesta” y dependen de la discusión e intercambio de ideas para que el aprendizaje se desarrolle”. Un dato: se compran 15 millones de casos de negocios anualmente. El caso se complementa con notas técnicas que proporcionan el marco conceptual (entregada hasta después de haber tenido la discusión).
En el IPADE te enseñan que tienes que distinguir los hechos de las opiniones (u “otros datos”), identificar los problemas y ofrecer soluciones. He tenido la fortuna de vivir el método del caso tanto como alumno como profesor creando “paquetes de aprendizaje” en Harvard por la mayor parte de mas de 20 años de dar clase. Sin embargo, Lo que natura non da, Salamanca non presta.