Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno: COP 26

Dentro de esta COP 26, una de las que quizá sean de las reuniones que más pueden hacer por el cambio climático, será el 4º Diálogo Ministerial de Alto Nivel sobre Financiamiento Climático.

Continuando con el tema del ESG, ahora coincide con la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) que se realiza cada año.

En estas reuniones, se busca que se tomen decisiones vinculantes para las partes involucradas y asisten estados que forman parte de dicha convención, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y observadores.

Este año, toca la COP 26, es decir ha habido 25 reuniones y se llevará a cabo en Inglaterra en colaboración con Italia. Se va a llevar a cabo del 31 de octubre al 1 de noviembre de este año, en Glasgow. En el 2010, le tocó a México en Cancún.

Dentro de esta COP 26, una de las que quizá sean de las reuniones que más pueden hacer por el cambio climático, será el 4º Diálogo Ministerial de Alto Nivel sobre Financiamiento Climático.

Como antecedente, en el Acuerdo de París se acordó buscar que los países desarrollados incrementaran su nivel de apoyo “con una hoja de ruta concreta para lograr el objetivo de aportar US$ 100,000 millones al año para acciones climáticas en países en desarrollo” que idealmente se habría logrado para el 2020.

Regresando al 4º Diálogo Ministerial, el 3 de noviembre, habrá paneles sobre cómo mejorar el apoyo a los países en desarrollo y lograr el objetivo de los US$ 100,000 millones y apoyar al sistema financiero para lograr un futuro de emisiones netas cero y resiliente.

Algunos de los resultados que se han visto son un aumento del 16% en los flujos de dinero, promediando US$ 775,000 millones anuales entre el 2017 y el 2018 con respecto al 2015-2016.

Una disminución continua en los costos de las energías renovables, lo que idealmente implicaría mayores inversiones en este tipo de tecnologías: la Solar fotovoltaica con un 29% de decremento, la Eólica terrestre, un 18% de decremento y la Eólica marina un 10% de decremento.

Los montos de flujos de financiamiento para temas climáticos llaman la atención. Entre los años 2015 a 2018, se llegaría a US$ 1.3 Trillones (notación americana) en energías renovables; en eficiencias energéticas, US$ 898 billones; en transporte sostenible, US$ 501 billones, entre otros conceptos. Sin embargo, se requiere que entre el año 2016 al 2050, se inviertan de US$ 1.6 a 3.7 Trillones por año.

¡Vivan todos esos planes! pero apenas hace una semana, la UNCC publicó que “a pesar del aumento en las ambiciones climáticas y los compromisos de neutralidad de emisiones, los gobiernos aún planean producir en 2030 una cantidad de combustibles fósiles más de dos veces mayor de lo que sería consistente con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C … durante las próximas dos décadas … Los gobiernos proyectan colectivamente un aumento de la producción mundial de petróleo y gas, y sólo una modesta disminución de la producción de carbón. En conjunto, sus planes y proyecciones prevén un aumento de la producción de combustibles fósiles hasta al menos el 2040″.

Otro punto de contraste: El 25 de octubre, el valor de capitalización de TESLA, el fabricante de vehículos eléctricos y en energía solar, cruzo la barrera del trillón de dólares. Las comparaciones no se hicieron esperar. Se estima que el valor de TESLA es mayor a la suma de 10 de las compañías fabricantes de automóviles mundiales.

“The writing is on the wall”, considerada una expresión americana, -aunque está en la Biblia- indicaría que es claro que algo malo estaría por suceder. La pregunta es ¿a quien? ¿a quienes les apuestan a las energías sucias o a las limpias

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