El Producto Interno Bruto (PIB) se define como el valor de mercado de los bienes y servicios que produce una economía, (impuestos indirectos incluidos) y una de las formas de medir este agregado macroeconómico, es a través de sus componentes, sumando el Consumo privado (C) más la Inversión privada (I) más el gasto del gobierno (G) más el efecto neto del sector externo, Exportaciones MENOS Importaciones (X – M) de bienes y servicios.
De tal suerte, cuando tenemos una balanza externa NEGATIVA, es decir, si importamos más de lo que exportamos, el sector externo restará al PIB, y tendrá una aportación NEGATIVA al crecimiento económico.
Analizando el tema de las Exportaciones, usualmente se argumenta que son un motor muy importante para el crecimiento de la economía, sin embargo, hay de exportaciones a exportaciones, ya que en el caso de la industria maquiladora, el efecto realmente positivo para la economía nacional, se circunscribe al valor agregado nacional que se le incorpora al bien final, sin considerar el valor de los insumos importados, que retornan al exterior con el bien final ya ensamblado.
Por ejemplo, México es el exportador número uno a nivel mundial de televisores, sin embargo, cerca del noventa por ciento del valor de esas exportaciones, fueron previamente importadas como insumos, para ser ensambladas en nuestro País.
De tal suerte, si importamos $90 dólares de piezas y exportamos $100 de producto terminado, las estadísticas darán cuenta que el VALOR del comercio exterior de televisores es de $190 dólares, ya que SUMAN las importaciones más las exportaciones, y darán cuenta de la GRAN importancia de esta actividad industrial para el País, cuando en realidad, el valor agregado nacional es mínimo, de solo $10 dólares.
En estos casos, difícilmente se puede afirmar que las exportaciones son el gran motor de la economía nacional.
Sin embargo, cuando las exportaciones incorporan un gran porcentaje de insumos nacionales, como es el caso del petróleo y de las exportaciones del sector primario, por mencionar algunas, la mayor parte, o la totalidad del valor agregado, se genera en el País, por lo que en estos casos, el sector exportador sí impulsa de manera importante el crecimiento económico nacional.
Sin duda es un área de oportunidad, incrementar el porcentaje de contenido nacional de las exportaciones mexicanas, particularmente, las de la industria maquiladora de exportación, y no solo “aprovechar” la mano de obra barata.
Por el lado de las importaciones, a pesar de que “restan” a la contabilidad del PIB, es altamente deseable que se importen bienes de capital, ya que coadyuvan a aumentar la capacidad productiva nacional, y se incorporan al activo fijo productivo nacional, y deberían incluso de ser estimuladas fiscalmente, eliminando temporalmente los impuestos a la importación.
Nuestra economía tiene una alta elasticidad de importaciones a PIB, y ya en 2021, se superó la recaudación de IVA proveniente de operaciones de comercio exterior, que se tenía previo a la pandemia, alcanzando casi el billón de pesos, mientras que los impuestos a la importación que reportó Aduanas en 2021, es ya 6.9 por ciento superior, en términos reales a los reportados en 2019.
En materia de IVA, el sector externo aporta más de dos terceras partes del total recaudado (68.3 por ciento) mientas que el mercado nacional aporta solo el 31.7 por ciento. El IVA pagado en las aduanas, por importaciones, es 2.2 veces superior al IVA pagado en operaciones nacionales.
Sería interesante identificar si dentro de este gran mercado importador, hay oportunidades para implementar un programa nacional de sustitución de importaciones.
