Hiram Peón

Hiram Peón: Un día sin redes

Tenemos, construimos y vivimos, en una sociedad que sufre de un profundo vacío interior. Este vacío lo llenamos con futbol, antros y por supuesto las redes sociales.

Durante el día de ayer, a nivel global, se tuvo una falla en las redes sociales Facebook, Instagram y Whatsapp, que duró aproximadamente siete horas. La noticia fue muy importante en todos los medios mientras duró el corte del servicio.

Yo me enteré cuando el corte del servicio llevaba 6 horas, o sea, no me di cuenta. Y así como yo, muchas personas no se dieron cuenta. O quizás, al no tener mensajes, ni poder ver los mensajes que se recibieron, simplemente no le dieron mayor importancia.

Y cuando el servicio se reactivó, un pensamiento cruzó por su cabeza, diciendo, “ah, ya está funcionando de nuevo”.

Para muchas otras personas, sobre todo los jóvenes, que dependen de la comunicación instantánea de los mensajes del Whatsapp, fue una catástrofe. O tal vez las emociones, de los influencers y sus seguidores, explotaron al no poder colocar sus comentarios e imágenes en el Instagram o el Facebook.

Todas estas emociones y necesidades, de sentirse pertenecientes a algo, todos estos deseos inmediatos de saber qué ocurre, nacen con una idea. Siempre, todo lo que sucede en nuestra vida nace con una idea.

Juan y Jorge, compañeros del camino dirían “es una idea loca”. Los amigos que nos juntamos los miércoles, le llamamos “idea loca”. Son esas ideas que alimentan y refuerzan creencias que nos hacen sentir y conducirnos en la vida de manera automática.

Esas ideas no las elegimos, nos han sido sembradas en el transcurso de la vida, y como nos dieron resultado, pues se quedaron como creencias inamovibles.

Y así, creemos que seguir a alguien en las redes sociales, nos hace importantes. Es como cuando ayudamos a alguien. Si la persona acepta nuestra ayuda, en ese momento, empezamos a ser importantes en la vida de la persona ayudada. Y eso, lo de ayudar a los demás, está bien.

Lo de seguir a los influencers de las redes sociales, bueno, si eso llena el vacío que tenemos en nuestra vida, sería como un placebo; no tiene contenido, está igual de vacío.

Son cosas superficiales e irrelevantes, y muchas veces, pero realmente muchas, son falsas.

Hay miles de personas dedicadas a “pescar”, en ese universo cibernético, la atención de las personas para que entren en sus páginas y de esa forma ganar dinero, a través del engaño. Poniendo información falsa, o construyendo frases mentirosas, que llamen la atención, aunque el contenido no corresponda con el título utilizado.

Pero qué le vamos a hacer. Tenemos, construimos y vivimos, en una sociedad que sufre de un profundo vacío interior. Este vacío lo llenamos con futbol, antros y por supuesto las redes sociales.

Quedarnos sin las redes sociales, por unas horas, causó angustia en muchas personas.

Quizá es el momento de voltear la mirada a la convivencia familiar. A la comunicación intima, pero mirándose a los ojos, con la pareja. A disfrutar de la compañía de uno mismo. A volver al viejo hábito de leer un libro, el que sea, seguro estará mejor sustentado e informado que lo que pudiera encontrar en las redes sociales.

Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.

El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM

Contacto:

Mail: hirampeon@gmail.com

Twitter: @Hirampeon

Hiram Peón

Hiram Peón

Politólogo de la Universidad Autónoma de Chihuahua con Maestría en Administración de Negocios del Tecnológico de Monterrey. Consultor de negocios y estrategias de comunicación.

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