Hiram Peón

Hiram Peón Lara: Nuevo León en medio del bandidaje

Al fin y al cabo ya se van, se acabó el sexenio.

En estas pasadas dos semanas note que había algo en el ambiente que se sentía como que no cuadraba.

Nos estamos peleando para decidir si los niños van de manera presencial a la escuela o no, mientras tanto se les exige a los padres firmar una carta responsiva. Los padres no tienen por qué firmar un papel de esa naturaleza, mientras no quede claro de qué se van a hacer responsables las escuelas, sobre todo las privadas.

Si, las escuelas privadas, esas que siguieron cobrando colegiaturas a pesar de que no se abrieron las instalaciones. Los privados que piden, muchas veces, que antes de salir del periodo anterior los padres paguen la inscripción y la colegiatura del siguiente período.

Mientras tanto sigue avanzando la pandemia pero ahora en la modalidad nueva ola, o modo Delta.

¿Sabe que es lo que apesta?

Apesta que a las escuelas públicas no se les haya dado mantenimiento. Apesta que se obligue a los maestros a que con sus propios recursos y personalmente vayan a limpiar las escuelas y que no se cumplan las promesas. Hace poco más de tres meses se ofreció, desde la secretaría de educación, que todas las escuelas públicas serían reparadas y limpiadas. Pues eso no pasó.

Apesta que no sean transparentes en sus políticas. Apesta que en caravana se presenten los de salud, los de protección civil y los de seguridad, a visitar antros para exigirles “cuotas” de diez mil pesos la noche para dejarles abrir el lugar hasta la hora que quieran, claro respetando la sana distancia y los protocolos de sanidad.

También apesta que cierren lugares a diestra y siniestra sin justificar, y que se utilicen argumentos de faltas en el protocolo o con observaciones tales como “no estaba a la vista la pistola que toma la temperatura”.

¿Saben que más apesta? La prepotencia del Dr. De la O. que cierra el Colegio Americano sin una explicación racional. ¡¡Por unos globos!!

Y lo que de plano hiede es: que el metro siga lleno a todas horas y que los transportistas hagan lo que quieran con la ciudadanía y ahí ni pio hacen.

Reducen el número de unidades, reducen los horarios de circulación a su gusto, muchas veces las unidades circulan con el máximo de pasaje.

Cuando que la autoridad debería de estar tomando medidas para proteger a los ciudadanos, ignora el problema y le da la espalda a la comunidad.

Pareciera que el Bronco y su lacayo, el Dr. de la O., se quieren despedir en medio de una cortina de humo para que nadie les reclame los más de $7 mil millones de pesos que se gastaron en el tema de la pandemia y que no pueden comprobar de ninguna manera.

El Sr. Gobernador no se asoma para nada y permite que sus lacayos siguen abusando de la ciudadanía de todas las formas que se les pega la gana. Al fin y al cabo ellos ya se van.

Ahora que si usted cree que los diputados de la próxima legislatura serán los encargados de clarificar tanto bandidaje; lamento desinflar esa bonita ilusión, eso no pasara.

Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.

Hiram Peón

Hiram Peón

Politólogo de la Universidad Autónoma de Chihuahua con Maestría en Administración de Negocios del Tecnológico de Monterrey. Consultor de negocios y estrategias de comunicación.

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