En estas pasadas dos semanas note que había algo en el ambiente que se sentía como que no cuadraba.
Nos estamos peleando para decidir si los niños van de manera presencial a la escuela o no, mientras tanto se les exige a los padres firmar una carta responsiva. Los padres no tienen por qué firmar un papel de esa naturaleza, mientras no quede claro de qué se van a hacer responsables las escuelas, sobre todo las privadas.
Si, las escuelas privadas, esas que siguieron cobrando colegiaturas a pesar de que no se abrieron las instalaciones. Los privados que piden, muchas veces, que antes de salir del periodo anterior los padres paguen la inscripción y la colegiatura del siguiente período.
Mientras tanto sigue avanzando la pandemia pero ahora en la modalidad nueva ola, o modo Delta.
¿Sabe que es lo que apesta?
Apesta que a las escuelas públicas no se les haya dado mantenimiento. Apesta que se obligue a los maestros a que con sus propios recursos y personalmente vayan a limpiar las escuelas y que no se cumplan las promesas. Hace poco más de tres meses se ofreció, desde la secretaría de educación, que todas las escuelas públicas serían reparadas y limpiadas. Pues eso no pasó.
Apesta que no sean transparentes en sus políticas. Apesta que en caravana se presenten los de salud, los de protección civil y los de seguridad, a visitar antros para exigirles “cuotas” de diez mil pesos la noche para dejarles abrir el lugar hasta la hora que quieran, claro respetando la sana distancia y los protocolos de sanidad.
También apesta que cierren lugares a diestra y siniestra sin justificar, y que se utilicen argumentos de faltas en el protocolo o con observaciones tales como “no estaba a la vista la pistola que toma la temperatura”.
¿Saben que más apesta? La prepotencia del Dr. De la O. que cierra el Colegio Americano sin una explicación racional. ¡¡Por unos globos!!
Y lo que de plano hiede es: que el metro siga lleno a todas horas y que los transportistas hagan lo que quieran con la ciudadanía y ahí ni pio hacen.
Reducen el número de unidades, reducen los horarios de circulación a su gusto, muchas veces las unidades circulan con el máximo de pasaje.
Cuando que la autoridad debería de estar tomando medidas para proteger a los ciudadanos, ignora el problema y le da la espalda a la comunidad.
Pareciera que el Bronco y su lacayo, el Dr. de la O., se quieren despedir en medio de una cortina de humo para que nadie les reclame los más de $7 mil millones de pesos que se gastaron en el tema de la pandemia y que no pueden comprobar de ninguna manera.
El Sr. Gobernador no se asoma para nada y permite que sus lacayos siguen abusando de la ciudadanía de todas las formas que se les pega la gana. Al fin y al cabo ellos ya se van.
Ahora que si usted cree que los diputados de la próxima legislatura serán los encargados de clarificar tanto bandidaje; lamento desinflar esa bonita ilusión, eso no pasara.
Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.
