Según los comerciantes involucrados en el tránsito, Irán aún no ha permitido que un solo buque cargado con gas natural licuado atraviese el estrecho de Ormuz en semanas de guerra, una prohibición que corre el riesgo de agravar la escasez mundial.
Dos buques cisterna cargados con gas natural liguado catarí parecían estar saliendo del Golfo Pérsico el lunes, pero dieron media vuelta pocas horas después. Según los comerciantes, que solicitaron el anonimato por no estar autorizados a hablar con los medios, las autoridades iraníes les denegaron el permiso de salida.
Ese cambio radical subraya la aparente prohibición vigente desde que Estados Unidos e Israel iniciaron los ataques contra Irán a finales de febrero. El tráfico a través del estrecho ha disminuido drásticamente desde entonces, pero los petroleros y otros buques han seguido transitando por la angosta vía marítima, generalmente con permiso iraní, mientras que una quinta parte del suministro mundial de gas natural licuado permanece interrumpido.
En cambio, los buques cargados se encuentran actualmente dispersos por el golfo, ya sea porque no participan en las negociaciones con Irán para el paso por el estrecho de Ormuz o porque no han recibido la autorización, según indicaron las fuentes. Los datos de seguimiento de buques muestran que más de una docena de buques metaneros cargados permanecen inactivos en la zona.
Es posible que algunos buques evitaran ser detectados apagando sus transpondedores o que la interferencia de la señal impidiera un seguimiento preciso. Sin embargo, los operadores y los datos de seguimiento de buques indican que solo un buque metanero pasó por el estrecho de Ormuz a principios de este mes, sin carga.
Qatar se ha visto obligado a cerrar su gigantesca planta de exportación de Ras Laffan tras los ataques iraníes del mes pasado. Aun así, reanudar el tráfico a través del estrecho de Ormuz supondría un impulso, ya que el libre paso permitiría al país enviar cargamentos que ya están llenos. También podría descargar combustible almacenado e incluso empezar a planificar la reactivación parcial de su planta de exportación.
Sin ese gas, el conflicto en Oriente Medio ha transformado un mercado con un inminente exceso de oferta en uno que contempla una escasez. Esto ha llevado a los consumidores a buscar combustibles alternativos: Japón y Bangladesh se encuentran entre las naciones que ya están volviendo a depender más del carbón, más contaminante, mientras que Taiwán ha invertido cientos de millones de dólares para asegurar cargamentos de GNL en el mercado spot.
Las exportaciones mundiales de gas natural licuado cayeron a su nivel más bajo en seis meses en marzo, mientras que las importaciones a Asia registraron el mayor descenso desde 2022.
Países como Pakistán, Tailandia e India han llegado a acuerdos con Irán para garantizar el acceso a los petroleros atrapados. En los últimos días, incluso buques con vínculos con Japón y Francia han conseguido paso, aunque se desconocen los detalles de esos tránsitos.
Pero aún no se han cargado buques metaneros, ni Qatar.
El presidente Donald Trump ha insistido en que la libertad de navegación a través del estrecho de Ormuz forme parte de cualquier acuerdo para poner fin a la guerra con Irán. El lunes declaró que reabrir el estrecho era “una prioridad muy importante”.







