Dar luz verde a perforaciones petroleras en zonas protegidas del Golfo de México, como valorará un comité estadounidense invocado por Donald Trump, “legalizaría la destrucción de la vida marina” y daría “carta blanca” a intereses particulares ignorando la fauna más vulnerable.
Estos son algunos de los temores de organizaciones medioambientales como Oceana y Greenpeace, alarmadas ante la convocatoria por parte del Gobierno republicano estadounidense del llamado coloquialmente ‘God Squad’ (Escuadrón de Dios) o Comité de Especies en Peligro de Extinción, con potestad para revertir protecciones a plantas y animales.
Ese panel federal, al que ha resucitado por primera vez en tres décadas el presidente de Estados Unidos, se reunirá el día 31 para tratar una exención en virtud de la Ley de Especies en Peligro de Extinción “con respecto a las actividades de exploración, desarrollo y producción de petróleo y gas en el golfo de América”, conforme estipula la convocatoria de la cita.
Los ecologistas temen que el comité abra la veda a un avance de las actividades petroleras y gasísticas sin importar su impacto en las especies en peligro.
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El encuentro, convocado por el secretario de Interior estadounidense, Doug Burgum, generó controversia y puso en pie de guerra a los grupos medioambientales, “indignados” ante sus potenciales consecuencias.
La directora de campaña del grupo Oceana, Julia Singer, afirmó que invocar al ‘God Squad’ para aprobar permisos de perforación de petróleo y gas en alta mar pone “directamente en riesgo a especies en peligro de extinción”.
Además, agrega, “socava el espíritu y la intención de la Ley de Especies en Peligro de Extinción, especialmente porque el Departamento del Interior está ignorando los pasos necesarios para la participación pública”.
En un comunicado, esa portavoz lamenta que “esta parte poco utilizada de la Ley (de Especies en Peligro de Extinción) otorga a intereses particulares carta blanca para ignorar las protecciones de la fauna más vulnerable de Estados Unidos”.
La organización sostiene que las industrias deberían tener que cumplir las leyes en Estados Unidos, incluida la legislación mencionada, “y no buscar exenciones que permitan la muerte de especies al borde de la extinción con fines de lucro”.
Por ello, insta al Departamento del Interior de Estados Unidos a poner fin a la “convocatoria ilegal de este comité a puerta cerrada, porque la extinción es para siempre”.
Por su parte, la responsable de la campaña de los océanos de Greenpeace, Ana Pascual, tilda de “indignante” que la Administración de Trump haya “resucitado” un comité “cuya única función es legalizar la extinción de especies en peligro”.
Esto forma parte, según puntualiza, del deseo del presidente de Estados Unidos de “arrollar todas las medidas de protección medioambiental en su afán por impulsar más perforaciones”.
“Mientras en la ONU negociamos el Tratado Global de los Océanos para proteger la vida marina, en el Golfo de México se quiere legalizar su destrucción”, dice.
Autorizar las perforaciones “sentaría un peligroso precedente en el que los intereses de unos pocos se estarían priorizando frente a los intereses del conjunto de la humanidad”, opina.






