Naciones Unidas recibió la notificación oficial por parte de Ucrania sobre su intención de retirar a los 308 militares y policías que prestan servicio en seis misiones de mantenimiento de la paz de la ONU, junto con ocho helicópteros Mi-8 de fabricación rusa que se encuentran actualmente en el Congo.
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, anunció este jueves que esto incluye a unos 250 soldados en el Congo cuya retirada fue anunciada el miércoles, así como a 36 funcionarios de personal y expertos, y 22 agentes de policía.
Además del Congo, hay ucranianos en otras cinco operaciones de mantenimiento de la paz en Malí, Chipre, Abyei y Sudán del Sur y Kosovo.
La solicitud ucraniana parece tener como objetivo reforzar su ejército y sus helicópteros en la guerra contra Rusia.
Dujarric insistió nuevamente en que todos los países tienen derecho a retirar las fuerzas militares que contribuyen a las operaciones de mantenimiento de la paz y agradeció al personal ucraniano “su larga contribución a las operaciones de paz”.
Dijo que la ONU está en proceso de tomar medidas respecto a la petición ucraniana y que se pondrá en contacto con otros países para reemplazar las tropas, la policía y el equipo.
Por otro lado, el Ministerio de Defensa ruso negó este jueves su responsabilidad en el ataque a un hospital de maternidad en la ciudad ucraniana de Mariúpol y afirmó que las explosiones fueron escenificadas para difamar a Rusia.
Funcionarios ucranianos dijeron que el ataque aéreo ruso del miércoles contra el hospital mató a tres personas, incluido un niño, e hirió a otras 17. El ataque ha causado indignación mundial.
El portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, mayor general Igor Konashenkov, negó que el Ejército ruso atacara el hospital. Afirmó que las dos explosiones que devastaron el edificio fueron causadas por artefactos explosivos colocados cerca en lo que describió como una “provocación escenificada para incitar la agitación antirrusa en Occidente”.




