La industria global de eventos y del experiential marketing atraviesa un punto de inflexión definitivo. Lo que durante años se midió por su espectacularidad, despliegue técnico y ejecución logística, hoy se redefine bajo un nuevo estándar: la capacidad de generar resultados de negocio medibles y conexiones humanas profundas.
En este contexto, Capital Meetings 2026, en colaboración con Factor Meetings, presentará las claves que marcarán el diseño estratégico de eventos hacia el cierre de la década, durante su próxima edición los días 18 y 19 de marzo en el World Trade Center Ciudad de México.

Un cambio de paradigma: diseñar, no improvisar
El panorama hacia 2026 no es de continuidad, sino de rediseño estructural. De acuerdo con el informe de tendencias presentado por Capital Meetings —con base en reportes internacionales y análisis sectoriales—, el sector mantiene optimismo, pero enfrenta una vigilancia presupuestaria más estricta. La era de los eventos genéricos ha terminado: las marcas ya no compiten solo por atención, sino por relevancia estratégica.
Verenize Domínguez, CEO de Factor Meetings, sostiene que el punto de partida es la visión de negocio: “En 2026, los eventos deben dejar de verse como un ejercicio de logística para entenderse como una herramienta de formación y venta. El éxito no se mide únicamente por lo que sucede en el escenario, sino por la capacidad de generar contenido que perdure y por cómo entrenamos a los equipos para que cada interacción se convierta en una relación comercial de largo plazo”.
La Economía del Significado: del ROI al ROE
Uno de los conceptos más disruptivos que marcarán los próximos años es la migración hacia la llamada “Economía del Significado”. La saturación de estímulos digitales ha elevado la exigencia del asistente, quien ahora cuestiona el propósito antes de confirmar su participación.
Sergio Ramírez, CEO de Demiurgo, lo resume así: “La economía de la atención está agotada. Hoy el asistente no pregunta qué va a ver, sino por qué existe ese evento y cómo dialoga con su identidad. Nuestra labor es aplicar creatividad con sentido para transformar el gasto en un activo simbólico que defina cultura y genere resonancia real”.
Entre las tendencias clave para 2026 y 2027 destacan la hiperpersonalización basada en data emocional; la eficiencia estratégica ante costos crecientes; el evento como fábrica de contenido digital que extiende su valor más allá de la fecha; y la integración de criterios ESG como requisito competitivo en la elección de destinos y proveedores.
David Hidalgo, CEO de Capital Meetings, subraya que la relevancia ha superado a la tecnología: “Un evento puede tener la mejor producción, pero si no construye comunidad y sentido de pertenencia, es irrelevante. El futuro pertenece a las experiencias que desafían lo tradicional y conectan con la conciencia del asistente”.
El hilo conductor es claro: la industria debe evolucionar del ROI (Return on Investment) al ROE (Return on Experience). Más que proveedores, los organizadores están llamados a convertirse en socios estratégicos capaces de diseñar sistemas simbólicos que transformen percepciones y orienten decisiones de compra. En esa transición se jugará la competitividad del sector en los próximos años.




