Grupo Aeroméxico inició una nueva etapa en los mercados de capitales. La compañía fijó el 6 de noviembre como la fecha de inicio de la cotización de sus American Depositary Shares (ADS) en la New York Stock Exchange (NYSE), bajo el símbolo “AERO”. Posteriormente, el acto oficial del Bell Ringing se llevó a cabo el 25 de noviembre.
Esto situó a Aeroméxico en una valoración cercana a los 2 900 millones de dólares. La salida a bolsa representó el cumplimiento de uno de los compromisos del plan de reorganización de la aerolínea, que concluyó oficialmente su proceso de quiebra bajo el Capítulo 11 en marzo de 2022.
El hecho de cotizar en la Bolsa de Nueva York le brindó a Aeroméxico acceso a un abanico más amplio de inversionistas institucionales, mayor liquidez y una visibilidad internacional reforzada. Para los directivos de la firma, fue un nuevo despegue tras superar uno de los periodos más complejos de su historia.

El 6 de noviembre marcó la fecha en que los títulos comenzaron a operarse en el mercado neoyorquino, enviando una señal de confianza a los mercados financieros internacionales sobre la estabilidad y las perspectivas de la empresa. El campanazo del 25 de noviembre simbolizó la culminación de este relanzamiento y contó con la presencia de la cúpula directiva y de los principales inversionistas.
Para México, la dualidad de cotización —en Estados Unidos y en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV)— reforzó la apertura de la aerolínea al capital nacional e internacional y potenció su visibilidad ante los inversionistas domésticos. Además, se convirtió en un referente para otras empresas mexicanas que consideraron la lista dual como estrategia de crecimiento y diversificación de fuentes de financiamiento.
En resumen, Aeroméxico emprendió una nueva ruta bursátil, con rumbo a Wall Street, marcando su debut en la NYSE el 6 de noviembre y su campanazo oficial el 25, en lo que representó el despegue de una nueva etapa de expansión financiera e internacionalización.




