Durante 2021, la mayoría de las economías presentaron una fuerte recuperación, favorecidos por los estímulos económicos, bajas tasas de interés, avances en los procesos de vacunación, la reapertura de actividades, así como bajas bases de comparación. De esta forma se estima que, para todo el año, la economía global presente un crecimiento de 5.9 por ciento. Para el próximo año, se estima un crecimiento de 4.9 por ciento. No obstante, la mayor demanda y los problemas en las cadenas de suministro han generado presiones inflacionarias, siendo la principales variable de preocupación entre los inversionistas ante la posibilidad de una restricción en la liquidez mayor a la esperada y/o de manera anticipada. Tan solo en Estados Unidos, la inflación alcanzó recientemente niveles de 6.2 por ciento anual, su nivel más elevado en más de 30 años, y se espera que el próximo año alcance niveles de 3.8 por ciento, todavía arriba de su promedio histórico. Con ello es de esperarse una disminución en la compra de bonos, la cual podría concluir a mediados del próximo año (“tapering”), y posteriormente el inicio de un ciclo restrictivo en las tasas de referencia para ubicarse en niveles de 0.5 por ciento a finales de 2022.

Nuestro país no es la excepción, y de igual forma se ha visto contagiado por el alza generalizada en precios a nivel mundial. Estimamos que la inflación cierre 2021 en niveles de 7.3 por ciento, con una moderación hacia el 2022 para cerrar en 4.5 por ciento. Sin embargo, este escenario vendrá acompañado de mayores alzas en la tasa de referencia para ubicarlas a finales del 2022 en 6.25 por ciento, lo cual estimamos limitará el crecimiento de nuestra economía a una tasa del 2.7 por ciento para el próximo año.
Por otra parte, el fortalecimiento del dólar debido al inicio del retiro de los estímulos económicos, mantendrán presiones sobre nuestra moneda, por lo que estimamos que el peso mexicano se ubique en 20.85 frente al dólar al cierre de este año y en 21.70 pesos a finales de 2022.
Para el IPyC estimamos que, ya sin el beneficio de una baja base de comparación, las empresas presenten un crecimiento a nivel de Ventas y Ebitda de 5.5 por ciento y 4.5 por ciento, respectivamente. De esta forma, estimamos para finales del 2022, que el principal indicador se ubique en 58 mil pts. Las empresas del principal indicador han mostrado capacidad de adaptación, eficiencias y disminución en sus niveles de apalancamiento, lo que se ha reflejado en una mejoría en sus diferentes indicadores financieros respecto a sus niveles pre-Covid, lo que quiere decir que nuestro mercado accionario se encuentra más atractivo ahora, que antes de la pandemia.

La posibilidad de nuevas olas de contagio y la persistencia de los cuellos de botella en la cadena de suministros, serán los principales factores de preocupación para el próximo año. Localmente, el ruido político, las iniciativas legislativas controversiales, pero principalmente la Energética, será la que presente mayor atención para el próximo año, por los efectos negativos que pudiera tener para nuestra economía en diferentes frentes. Por ahora, no estaría considerada en nuestros estimados.
Carlos Alberto González Tabares
Director de Análisis Económico Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex
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