Mundo empresa

¿Por qué es tan importante hablar de salud alimentaria?

Entrevistamos a Nicolás Amaya, presidente de Kellogg Latinoamérica

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1. ¿Por qué es tan importante combatir la inseguridad alimentaria para Kellogg?

Como bien sabes, Kellogg es una empresa líder en el sector alimenticio y es así como la seguridad alimentaria es la causa prioritaria que hemos decidido apoyar desde nuestras posibilidades a través de las distintas iniciativas que llevamos a cabo a lo largo del año. Para nosotros, nada hace más sentido que esforzarnos cada día para lograr la seguridad alimentaria.

En Latinoamérica y el resto del mundo, vemos cada vez más personas en estado de vulnerabilidad con algún tipo de carencia alimenticia y, con la llegada de la pandemia, esta situación se magnificó; expertos como la FAO aseguran que se podrían generar hasta 100 millones o más, sumados a los 690 millones de personas que ya padecían hambre en el mundo.

Por esta razón, para Kellogg, hoy más que nunca se vuelve prioritario buscar soluciones para combatir el hambre, procurando que sean amigables con el entorno en el que vivimos. Hoy es necesario producir cada vez más alimentos de manera más sustentable pues, mientras la población sigue creciendo en todo el mundo, los suelos cada vez están más degradados y las áreas productivas están disminuyendo. Si tomamos esto en cuenta, es imperante cambiar totalmente nuestros modelos de producción que permitan alimentar a la población sin dañar el medio ambiente.

Somos una empresa global que, consciente del papel que juega la innovación en la oferta de productos, estamos dedicados a elaborar cereales nutritivos y saludables para las familias en Latinoamérica y en todo el mundo, al mismo tiempo que llevamos la responsabilidad social intrínseca en nuestro ADN. Por ello, por un lado, nos preocupamos por cuidar hasta el más mínimo detalle en la innovación y producción de nuestros alimentos, desde el campo hasta la mesa, para que nuestra cadena de valor se mantenga en las mejores condiciones, cuidando al máximo los recursos que utilizamos y; por el otro, buscamos crear iniciativas sociales para mejorar la situación de las personas más vulnerables en todos los países en los que tenemos presencia y, de esta manera, crear Mejores Días para los más vulnerables ayudando a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En 2006 creamos, a nivel global, la estrategia de responsabilidad social Mejores Días, para lograr que más personas tengan una alimentación adecuada y, para 2030, nos hemos comprometido a brindar mejores días para 3 mil millones de personas a nivel mundial.

Sin embargo, sabemos que nuestro objetivo requiere de grandes esfuerzos, por lo que buscamos generar alianzas clave para poder llevarlo a cabo alrededor del mundo. Una de estas alianzas es con The Global Foodbanking Network (GFN), una red de colaboración para el desarrollo de bancos de alimentos en comunidades donde se necesitan y apoyando a los bancos de alimentos donde ya existen.

En Latinoamérica, tan solo en la primera mitad del año, hemos donado más de 11 millones de porciones de alimento, y a través de nuestros programas de alimentación regular, hemos logrado beneficiar a más de 28 mil niños y familias en toda la región. También, nuestros colaboradores han aportado más de 270 horas de voluntariado a 20 diferentes organizaciones, aún bajo la situación de pandemia que seguimos viviendo.

En México, este trabajo lo llevamos de la mano con la Red de Bancos de Alimentos de México desde hace 15 años, buscando apoyar a las comunidades más vulnerables a través de distintos programas de donación, educación y generación de capacidades para impactar positivamente en el entorno.

En otros países de Latinoamérica también tenemos presencia con diferentes bancos de alimentos. En Argentina trabajamos desde hace 5 años con el programa Desayunos Saludables con dos bancos de alimentos adheridos a la REDBda: Banco de Alimentos de La Plata y Banco de Alimentos de Rosario. Este programa también se lleva a cabo en Colombia con ABACO, la Red de Bancos de Alimentos de dicho país.

Por otro lado, también contamos con programas regulares de alimentación en países como Ecuador, donde tenemos Desayunos para Barrigas Contentas con el Banco de Alimentos Diakonía; en Guatemala, donde implementamos Desayunos Escolares a través del Banco de Alimentos Desarrollo en Movimiento y en Brasil, donde se llevó a cabo el programa de Canastas Solidarias en conjunto con Mesa Brasil (SESC).

Varios de estos programas seguirán siendo implementados hasta 2022 y son solo una parte de los distintos programas sociales que llevamos a cabo a lo largo de la región, con diversas organizaciones de la sociedad civil.

Este 2021, hicimos una donación con motivo del Día Mundial de la Alimentación a nivel Latinoamérica de 2.5 millones de porciones de alimento. Además, uno de nuestros objetivos más importantes es lograr sembrar conciencia en la sociedad, impulsarlos a ser parte activa de la solución desde las posibilidades de cada uno.

2. ¿Cómo impactó la pandemia en la alimentación sana en niños de edad escolar?

De acuerdo con la FAO, antes de la pandemia, a nivel mundial existían aproximadamente 690 millones de personas con hambre, de las cuales 90 millones son niños menores de cinco años que presentan un peso muy bajo, lo que representa un riesgo para su salud.

Aunado a ello, la pandemia generó que 3.1 millones de niños y adolescentes no puedan regresar a la escuela, perdiendo así la comida que recibían en su institución, por lo que enfocar nuestra atención en este sector de la población es sumamente importante y necesario.

Es así como decidimos crear Alimentación para la Niñez en conjunto con The Global Food Banking y los distintos bancos de alimentos con los que operamos en diferentes países en América Latina.

3. ¿Cómo nace Alimentación para la Niñez y cuál es el objetivo?

El objetivo principal de Alimentación para la Niñez es apoyar a los bancos de alimentos en toda la región para proporcionar acceso a alimentos a niños en edad escolar que les brinde un apoyo para mejorar su estado nutricional y como incentivo para reducir la deserción escolar, mediante el fortalecimiento de programas existentes o la creación donde no los hubiera. Esto se está haciendo mediante donaciones en efectivo y donaciones de alimento Kellogg.

Particularmente en México, este programa lo estamos llevando a cabo en conjunto con la Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX), con quienes, como comenté anteriormente, hemos colaborado por más de 15 años, abanderados bajo nuestra estrategia Mejores Días.

En esta ocasión lanzamos el programa Mochilas Saludables, con el que esperamos entregar despensas con alimento variado que se complementan con útiles escolares a lo largo del ciclo escolar 2021-2022, no solo para los niños, sino también para madres, padres y cuidadores para que puedan preparar desayuno en casa y ayudar a mejorar el estado nutricional de toda la familia. Con este proyecto, buscamos impactar a 400 niños, entregando 7 mil 619 paquetes alimentarios y 76 mil 190 desayunos en los 190 días efectivos del ciclo escolar 2021-2022 en las comunidades de Toluca y Monterrey.

La campaña también busca sensibilizar a nuestros consumidores con respecto a la inseguridad alimentaria, invitándolos a realizar acciones desde casa, y por ello decidimos llevar este mensaje a nuestros empaques de cereal.

Por otro lado, en Colombia, llevamos a cabo el programa Desayunos Saludables a través de ABACO, la Red de Bancos de Alimentos de dicho país, entregando 11 mil 500 desayunos.

En Argentina trabajamos, desde hace 5 años, el mismo programa con dos bancos de alimentos adheridos a la RED Banco de Alimentos de La Plata y Banco de Alimentos de Rosario. Con ellos llegamos a más de 32 mil desayunos.

En Ecuador tenemos el programa Desayunos para Barrigas Contentas con el Banco de Alimentos Diakonía, con quienes además de nuestra meta de 54 mil desayunos proporcionados y coordinamos 60 capacitaciones educativas, que buscan el mejoramiento de sus estándares nutricionales y monitoreo antropométrico, donde además participan algunos otros aliados de la industria privada.

En Guatemala tenemos la meta de 90 mil desayunos entregados y 8 capacitaciones gracias a nuestro programa Desayunos Escolares, a través del Banco de Alimentos Desarrollo en Movimiento con “Mejores Días para Poder Crecer Juntos”; éste es un programa social donde niños y niñas entre los 4 y 7 años de comunidades con alto nivel de malnutrición, y sus familias, aprenden a mejorar sus hábitos alimenticios y fortalecen sus capacidades de seguridad alimentaria, ya que Kellogg dona más de 4 mil kilogramos de cereal, y lleva 75 mil desayunos a la mesa de las personas usuarias del programa, en las comunidades de Acatenango y El Tejar, del departamento de Chimaltenango.

Finalmente, en Brasil llevamos a cabo el programa de Canastas Solidarias en conjunto con Mesa Brasil (SESC) y nuestra meta es alcanzar mil 890 canastas distribuidas y 22 mil kilos de alimentos.

4. ¿Qué tan benéfico ha sido la alianza entre la Red de Bancos de Alimentos y Kellogg en México y hacia dónde apunta?

Me llena de orgullo compartir que, a través de Mejores Días, hemos donado cerca de 2.400 millones de porciones de alimentos a personas que pasan hambre, llegando a 3.2 millones de niños a través de programas de alimentación.

En México, atender a cerca de 13 millones personas hasta la fecha es uno de los logros alcanzados a través de la alianza entre BAMX y Kellogg desde 2006, tiempo en el que hemos realizado donativos en especie y efectivo, además de voluntariados y programas de rescate de frutas y verduras en el campo. En total, durante 15 años, hemos donado 2,919,561 kilos de alimento.

En 2020, durante la pandemia por COVID-19, en Kellogg reforzamos nuestro compromiso social, llevando a cabo programas de desayunos, donación de producto y donación de recursos en efectivo que fueron donados a través de BAMX, a distintos bancos de alimento en todo el país. Con esto, tanto Kellogg como BAMX reafirmamos el compromiso de cubrir las necesidades alimenticias en la población vulnerable que aumentaron a raíz de la crisis sanitaria y tan solo durante el año pasado, en México, donamos un total de 11 millones 990 mil 116 de porciones.

Además, nuestro compromiso en pro de la seguridad alimentaria nos impulsó a sumarnos a la iniciativa Pacto por la Comida, también liderada por BAMX, un acuerdo voluntario para 2030 con el que buscamos lograr que los sistemas de producción de alimentos y bebidas sean más sostenibles para evitar las pérdidas y desperdicios de alimentos. De esta manera contribuimos al cumplimiento de dos ODS, alcanzar las metas de producción y consumo responsable y el hambre cero.

El objetivo principal de este pacto es lograr reducir hasta en un 50 porciento la pérdida y desperdicio de alimentos en México en los próximos 10 años, lo que incrementará los beneficios ambientales, sociales y económicos para quienes formamos parte de esto y, lo más importante, para el país.