Promesas electorales vs. proyectos concretos
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Promesas electorales vs. proyectos concretos

COMPARTIR

···
menu-trigger
Monterrey

Promesas electorales vs. proyectos concretos

bulletOPINIÓN. Como lo han comentado politólogos y expertos a través de distintos medios, nos encontramos ante una de las elecciones más desafiantes de nuestros tiempos, pues el liderazgo necesario en la presidencia invariablemente enfrenta un panorama adverso a nivel nacional e internacional.

OPINION ACADÉMICA UANLJorge O. Moreno Treviño
26/01/2018
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

Comenzó el año 2018 con una avalancha de anuncios y propaganda disfrazada de información y noticias, todos ellos en torno a las alternativas que tenemos para la próxima elección presidencial en nuestro país. Por ejemplo, dependiendo de la estación de radio que usted frecuente escuchar, cada hora somos bombardeados por grupos de anuncios asociados a diferentes coaliciones políticas mostrando lo peor de nuestro país, y prometiendo cambios sustanciales en el rumbo de México.

Crecimiento, desarrollo, igualdad, combate a las condiciones que mantienen a millones en situación de pobreza y mayor seguridad dentro de un estado de derecho, todos indudables ingredientes de un país más próspero, son ofrecidos a cambio de su voto; la mayor parte de esos mensajes son promesas que llenan año con año, y elección tras elección, los oídos de quienes aspiran a un mejor país y ejercen con ilusión y civismo su derecho al voto.

No obstante, un proyecto de nación que presente el cambio deseado en la dirección e intensidad prometidas, para ser efectivo, requiere de estrategias completas para desarrollarse e implementarse, y hasta hoy, los candidatos se han dedicado únicamente a dictar promesas y criticar resultados, sin un proyecto concreto y coherente de nación.

Como lo han comentado politólogos y expertos a través de distintos medios, nos encontramos ante una de las elecciones más desafiantes de nuestros tiempos, pues el liderazgo necesario en la presidencia invariablemente enfrenta un panorama adverso a nivel nacional e internacional. Internamente, nuestro país enfrenta una fragmentación y polarización política, resultado de la inconformidad y fastidio ciudadano ante la falta de resultados que se perciban tangibles en áreas cómo el combate a la corrupción, la rendición de cuentas, y la persistencia de los atroces crímenes en aumento.

Por otra parte, quien represente al país también habrá de enfrentar, bajo las herramientas de nuestra soberanía y los canales internacionales de diplomacia, el acoso económico y político del presidente norteamericano Donald Trump. Al igual que en un sistema matemático en donde su potencial solución depende del número de variables y ecuaciones con las que se cuenta, en economía el conjunto de herramientas de las que dispone el gobierno para promover y garantizar el bienestar de sus ciudadanos es limitado, y no obstante las buenas intenciones de las políticas propuestas, la potencial contraposición de incentivos en estrategias públicas, por ejemplo en el combate a la pobreza, podrían ocasionar resultados adversos a los deseados.

Antes que eliminar todo lo realizado por los gobiernos federales en sus distintos sexenios para comenzar un nuevo enfoque de política económica, es necesario aprender de las experiencias exitosas en materia de combate a la pobreza, como lo fueron el programa PROGRESA, los programas nacionales de cartilla de vacunación y de atención a la mujer, o los programas de educación compensatoria en comunidades rurales de CONAFE.

El diseño de un proyecto social debe estar fundamentado en comprender las complejas relaciones entre las dimensiones sociales, económicas, y políticas de los miembros de nuestra comunidad a quienes se pretende beneficiar. Esto es, el diseño debe ser compatible con los incentivos individuales de quienes tienen capacidad de decidir, ya que la sola palabra o intención de un gobernante es insuficiente para cambiar problemas sociales complejos.

Por ejemplo, un subsidio irrestricto a la comida sana, o un impuesto a la comida chatarra en cualquiera de sus presentaciones, no necesariamente garantiza mayores niveles de salud de quienes potencialmente va dirigida esa medida, y si representa una distorsión de los precios con sus consecuencias en eficiencia.

En medio del panorama adverso e incierto que hemos discutido, las recientes recomendaciones macroprudenciales del Fondo Monetario Internacional, sus perspectivas de crecimiento, y su estimación de una reducción sustancial en la inflación para los próximos meses, son contrapeso a la incertidumbre que aún persiste sobre las negociaciones del TLC así como las medidas unilaterales que el gobierno norteamericano podría tomar como represalia contra México, en búsqueda de la muy necesitada validación que ese gobierno necesita en forma de un “quick win”.

Dado todo lo anterior, resulta fundamental razonar nuestra decisión, ir mucho más allá del voto útil, y demandar a nuestros candidatos proyectos concretos y rendición de cuentas, y así nosotros ejercer un voto consciente y cívicamente responsable.

Doctorado en Economía en la Universidad de Chicago. Es Profesor-Investigador de la Facultad de Economía de la UANL y miembro del SNI-CONACYT Nivel 1.

,
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.