El pasado 14 de junio del presente, Banco de México (Banxico) publicó el reporte de estabilidad financiera de nuestro país.
En términos de financiamiento, el documento destaca que el crédito al consumo otorgado por la banca (incluyendo sus SOFOMES subsidiarias registró tasas de crecimiento anuales positivas en todos los segmentos, siendo el mayor crecimiento en tarjetas de crédito.
Al respecto, me pregunto cuales han sido los factores que han influenciado dicho crecimiento. Por un lado, se podría pensar en la baja tasa de desempleo, sin olvidar que tenemos un alto nivel de informalidad.
No obstante, quizá existan otras personas que consideren que el aumento en crédito al consumo obedece a que la población está utilizando el financiamiento como una extensión de su sueldo, ante la aún alta inflación. ¿Usted qué opina?
En lo personal, me puse a revisar el reporte referido y encontré un dato que me sorprendió y que está muy en línea con algunos comentarios que he recibido y que cada vez es más frecuente.
Concretamente, estar esperando el día de pago para poder saldar las deudas y quedar sin recursos disponibles para el resto de la semana o quincena.
Por ejemplo, los acreditados que representan el 80% de la cartera acumulada de tarjetas de crédito tienen una carga financiera equivalente de hasta 65% de sus ingresos. Es decir, la proporción del ingreso que se destina a cubrir el pago exigible.
En otras palabras, es como tener una manguera pinchada para apagar. Por mucho que nos esforcemos en utilizarla, difícilmente vamos a conseguir controlar las llamas e incluso quemarnos.
Cabe aclarar que, con lo anterior no pretendo estigmatizar a los bancos u otros intermediarios financieros. Simplemente, exhorto a cada uno de ustedes a ser responsable de sus decisiones y analizar las opciones disponibles.
En este sentido, hace casi un año que publiqué en este mismo espacio una columna sobre el costo de las tarjetas de crédito
A pesar de que la inflación ha comenzado a ceder, todos hemos sido testigos de que el costo de la comida se ha incrementado (solo por poner un ejemplo).
En este contexto, nuestro poder adquisitivo se ha visto afectado y, a pesar de eso, los bancos parecen estar dispuestos a incrementar el crédito.
La respuesta se encuentra en la relación riesgo-recompensa. Si bien la proporción de ingreso destinado a cubrir los pagos puede ser elevada, los bancos ven en nosotros, un potencial de
Sin embargo, esta situación también tiene su contrapartida. Específicamente, la tasa de interés y el índice de morosidad ajustado por quitas y castigos.
Para compensar ese riesgo, las instituciones financieras aumentan las tasas de interés, de modo que, si te retrasas en tus pagos, pagarás aún más de lo que pediste prestado inicialmente.
La relación entre el índice de morosidad ajustado y la tasa de interés se convierte así en una especie de danza, en la que los bancos intentan equilibrar sus finanzas y no salir perdiendo.
Por tal motivo, debemos ser conscientes de los riesgos que esto implica, ya que una tasa de interés más alta y la posibilidad de morosidad pueden jugar en nuestra contra si no manejamos responsablemente nuestras finanzas.




