Estados

Guía de turistas en Cerocahui fue secuestrado e intentó escapar de ‘El Chueco’: Fiscalía de Chihuahua

El conocido guía de turistas se refugió en la iglesia del pueblo, pero fue alcanzado por ‘El Chueco’.

Esta tarde fue localizado y recuperado el cuerpo de Pedro Palma, el guía de turistas que fue asesinado junto con dos sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora en Cerocahui, Chihuahua. Así lo dio a conocer Maru Campus, gobernadora del estado.

Según los trabajos de investigación de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, en un hotel del poblado Palma interactuó con José ‘N’ alias ‘El Chueco’ y posteriormente fue privado de la libertad.

Las declaraciones recuperadas por la autoridad ministerial indican que el guía se escapó y llegó al templo del pueblo, donde fue auxiliado por los religiosos, quienes también fueron asesinados por el sicario.

‘El Chueco’ se llevó los cuerpos de las tres personas y la Fiscalía acordó dar recompensa de hasta 5 millones de pesos a quienes aporten información útil para capturarlo.

Sicario pidió confesarse frente a sacerdote sobreviviente

Luego de asesinar a un hombre y a dos curas jesuitas, ‘El Chueco’, que perpetró el ataque estuvo todavía una hora hablando con un tercer cura al que no disparó, contó este miércoles el padre jesuita Javier Ávila.

El padre Ávila dijo que habló con el padre Jesús Reyes, quien estaba con los sacerdotes Javier Campos y Joaquín Mora al momento del ataque, quien declaró que no sabía por qué a él no lo mataron.

“El interrogante del mismo sacerdote que queda con vida es ‘¿por qué a mi no me mató?’. Ayer me hizo la narración, él estaba en medio de los dos sacerdotes cuando el delincuente, con el arma en la mano, mata a un sacerdote, luego al superior jesuita, a él también lo mata. Él (Jesús Reyes) se queda en medio y él dice: ‘Yo sigo. No sé por qué no me mató’. Se quedó en medio desconcertado. (El sicario) se puso a platicar con él, incluso me dice que se arrodilló y le pidió perdón, le pidió confesión”, contó Ávila en Radio Fórmula.

La plática ocurrió en el mismo lugar donde fueron asesinados los otros dos jesuitas y duró aproximadamente una hora, según lo que contó el cura Reyes al cura Ávila.