El Gobierno de Donald Trump presentó este miércoles su proyecto de reforma fiscal, que según ellos, implicaría el recorte impositivo más alto de la historia.
Sin embargo, no se dieron todos los detalles del plan, y tampoco el monto que esperan reducir.
Lo que sí sabemos ahora es la meta que tendría que alcanzar la reforma de Trump para tener el mote del recorte 'más alto de la historia'.
Esta cifra es de 407 mil 800 millones de dólares en el primer año de aplicada la reducción, de acuerdo con cifras de un documento del Departamento del Tesoro de 2013.
Ese monto se alcanzó en 2010 con una reducción de impuestos, la reautorización del seguro de desempleo, y la creación de nuevos puestos de trabajo. En diciembre de ese año, el presidente Obama firmó la ley que, entre otras medidas, extendía recortes impositivos de la era Bush.
5 mayores recortes de la historia:
DUDAS
La propuesta de Trump llegará a un grupo de legisladores divididos entre la idea de reducir impuestos y las preocupaciones con el creciente déficit público.
Según analistas un recorte de 20 puntos porcentuales en la carga impositiva de las empresas podría significar 2 billones de dólares adicionales de déficit en apenas una década.
Sin embargo, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Mnuchin aseguró que el plan no tendrá efectos negativos y, por el contrario, impulsará la creación de nuevos empleos y por lo tanto provocará mayor recaudación fiscal.
"Esto se pagará a sí mismo con crecimiento, y con menos reducción de diversa índole y con el cierre de fisuras en la normativa".
Aunque analistas económicos señalan, sin embargo, que la idea de un crecimiento del empleo mediante recortes de impuestos a las empresas no se apoya en experiencias previas.
Para el experto Douglas Holtz-Eakin, esa idea es apenas una ilusión. "Nunca ha habido cualquier análisis verosímil" que indique que eso sea posible, dijo a la AFP.
Otro punto a mencionar es que el plan de Trump dejó fuera el impuesto de ajuste fronterizo (conocido como BAT) y que podría generar ingresos para tapar el hueco que dejen los recortes.
Este impuesto, que gravaría productos que ingresen a Estados Unidos fabricados en el exterior, se estimaba que generaría más de 1 billón de dólares en 10 años.




