“En México predomina una resistencia natural a la novedad”
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“En México predomina una resistencia natural a la novedad”

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“En México predomina una resistencia natural a la novedad”

bulletPara Carla Fernández, al público mexicano le hace falta poner atención y estudiar el trabajo de artistas no establecidos localmente, ya sean mexicanos o no, para construir el mercado.

Patricia Martín
18/12/2018
Actualización 19/12/2018 - 12:33
La galerista es parte de Aguirre.
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¿De dónde surgió la idea de crear Aguirre?

Este es un proyecto que nace de varias colaboraciones. Se formó con el apoyo y aprendizaje de otros profesionales del ámbito y responde a la necesidad de crear nuevos modelos, porque el modelo clásico (de una galería) ya no responde a la realidad de un proyecto joven, y por tanto no fue una motivación para crear Aguirre. Es un lugar de trabajo con los artistas y de exhibiciones que atienden a procesos de producción y discurso. También es un lugar para compartir con otros colegas. Algunos artistas con los que colaboro tienen un estudio en este espacio, como Víctor del Moral y Diego Salvador Ríos.

¿Si no es una galería, en qué consiste el funcionamiento del proyecto?

Aguirre no es una galería como tal, seguimos una estructura de apoyo a la producción de la obra nueva de artistas y, aunque sí hay una salida comercial, no es inmediata, por lo que ese no es el objetivo a corto plazo sino el ciclo de exhibiciones. Hay una narrativa entre cada exposición, cuyos textos son escritos, ensayos o poemas de otros artistas; la idea es que se vayan leyendo como un conjunto.

¿Cómo escoge a los artistas que representa?

Antes de pensar en escoger artistas, normalmente estudio el trabajo; muchas veces ciertos artistas me llevan a otros, después me interesa conocerlos, a veces son amistades. Por lo pronto colaboro con varios mexicanos: Víctor del Moral, Héctor Jiménez, Andy Medina, Diego Salvador Ríos, Juan Caloca y el colectivo Asma, integrado por Matias Armendaris y Hanya Belia, (Ecuador, Mexico). También he trabajado con dos artistas puertorriqueños: Jorge González y Juan Antonio Olivares.

Algunos no son mexicanos pero están basados en el país, como Julia Rometti, Víctor Costales y Milagros Rojas. Otros artistas que he invitado son Jutta Zimmermann, Matthew Langan- Peck, Özgür Kar y Maria Loboda para exposiciones colectivas. Con el artista Suizo Kaspar Müller presenté una exposición individual en septiembre pasado: The Weather in Zurich. Próximamente planeo una colaboración con el artista mexicano Miguel Camacho y una exhibición individual con el artista belga Koenraad Dedobbeleer.

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¿Qué es lo que hace distinto a este espacio?

Aguirre fomenta el diálogo entre generaciones de artistas de México, América Latina y el extranjero. El programa promueve la crítica y la reflexión sobre las condiciones de producción y sus variables en distintos contextos políticos, sociales y geográficos. Tiene una visión que atiende al lenguaje como metodología de selección. Me interesa mostrar un grupo de artistas que apuntan a un ejercicio que toma en cuenta la poesía, la escritura y el humor, no importa de qué edad, generación u origen sean. Hay artistas establecidos que también me interesa mostrar, aunque en su mayoría son artistas jóvenes.

¿Qué aporta al panorama?

En realidad lo que mi propuesta aporta al entorno es un trabajo colectivo, no es un trabajo personal. El resultado hasta la fecha es conformar un lugar de diálogo, también con otras disciplinas, con cinematógrafos, escritores, músicos, que surgió de un gesto o voluntad de mostrar y crear un programa propio, y que responde a mis propios intereses de pensamiento. No hay obra de arte que no llame a una audiencia que todavía no existe.

¿Cómo se comporta el mercado para que este espacio se pueda sostener?

El mercado nacional es un público en general conservador, pero he descubierto que a partir del diálogo podemos crear nuevas relaciones además del mercado no privado, sino institucional. Agradezco las visitas de curadores y artistas, es significativo para que el proyecto sea sostenible, pero el trabajo es que haya intersecciones entre los mercados. Hay una especie de escepticismo nacional e internacional ante el coleccionismo de los artistas jóvenes e incluso de creadores establecidos institucionales. Coleccionar es un trabajo, y este trabajo va más allá de una simple transacción de compra-venta, con un compromiso hacia la obra.

¿Cuánto tiempo le toma a un proyecto así generar ganancias? ¿Y una reputación?

No considero que un proyecto en este nivel sea lucrativo. Por el momento no participo en ferias y el presupuesto está destinado a la producción de exposiciones. La reputación de Aguirre se va a conformar, me imagino, con muchos años, y no pretendo que se establezca de forma inmediata. 

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¿Cuáles son los aciertos del mercado mexicano y qué hace falta para mejorar?

 Los aciertos se pueden reconocer en las galerías que trabajan construyendo un mercado y la exposición institucional de los artistas. Creo que al público le hace falta poner atención y estudiar el trabajo de artistas no establecidos localmente, ya sean mexicanos o no, para construir el mercado. Creo que predomina una resistencia natural, en especial en México, a la novedad. Algunas galerías y espacios de proyectos, sin embargo, construyen una historia alternativa de lo que se puede ver dentro de una institución y que sucede en líneas paralelas, a veces entrando en relación en algún punto.

¿Y a las instituciones mexicanas, qué les hace falta cumplir?

Los aciertos se pueden percibir en exhibiciones institucionales que toman en cuenta a los artistas emergentes: El Eco, el MUAC, Júmex, el Tamayo, la SAPS. Pero aún así, creo que a las instituciones mexicanas les hace falta desarraigarse de lo conocido y de sus conocidos.

¿Cuál es su opinión sobre la relación entre las galerías consolidadas y los espacios emergentes como éste?

Aguirre ha tenido apoyo de diversas galerías consolidadas y no consolidadas, los artistas entran en relación en nuestros espacios.

¿Qué es a lo más difícil a lo que se ha enfrentado hasta el momento? ¿Y lo más gratificante?

Las galerías emergentes o espacios emergentes generalmente dependen de las ventas para sostener su programa y a sus artistas y esto es algo que creo que no le queda claro al público, es una realidad de todos los proyectos jóvenes en México. Lo más gratificante hasta la fecha es trabajar con los artistas que me gustan y que admiro, ya sean jóvenes o no, o que tengan mucha más experiencia que yo o mucho menos. Hasta la fecha lo más difícil es confrontar el escepticismo propio y el ajeno.

¿Cómo se deben comportar los nuevos emprendedores de galerías?

Creo que es difícil mantener rigor y autonomía, es difícil ser ambicioso y humilde al mismo tiempo; el reto también está en lidiar con un público en general escéptico, pero creo que la nueva generación tiene buenas posibilidades para desarrollarse si hay compromiso, y éste aparece en cada exhibición.