CDMX

A La Palma de Reforma le echaban agua y abono, pese a visible deterioro, según experto

Carlos Fredy Ortiz, especilista en manejo de cultivos tropicales, explicó que el deterioro de La Palma se detectó el pasado 5 de abril, cuando se percataron que la planta estaba muerta.

A pesar de que La Palma de Paseo de la Reforma había perdido dos terceras partes de su follaje y que su capacidad fotosintética se había reducido, el árbol recibía cuidados como riego y abono de la tierra.

Así lo explicó Carlos Fredy Ortiz García, coordinador del Doctorado en Ciencias Agrícolas, a El Financiero.

De acuerdo con el especialista, La Palma, ícono de una de las avenidas más emblemáticas de la Ciudad de México, no había sido objeto de un estudio, pese a que su deterioro era visible en fotografías.

“La Palma no era tomada en cuenta como un sitio de muestreo (estudio)”, señaló Ortiz García.

De acuerdo con el experto en manejo de cultivos tropicales, el deterioro de La Palma se detectó apenas el pasado 5 de abril, cuando se percataron que la planta estaba prácticamente muerta.

“El proyecto, que antes se asociaba a la recriminación y muerte de la palma en la Ciudad de México, financiado por la Sectei del Gobierno de la CDMX, no ha permitido tener en cuenta ese lugar de la palma como un sitio de muestreo.

“De ahí que cuando nosotros, a principios de mes (5 de abril), pudimos hacer el muestreo, pues La Palma se encontraba ya en bastante estado de deterioro”, detalló.


¿Cómo se detectó el deterioro de La Palma?

Ortiz García, quien estudia los patógenos que atacan a los cultivos, detalló que una brigada estudió el estado de la palmera.

“Hubo una brigada que bajó las hojas y en esas hojas se encontró la espora del hongo en el crecimiento”, dijo.

Luego de percatarse del daño que presentaba el árbol, los especialistas utilizaron un sistema de muestreo para detectar la presencia de diferentes organismos. Por esa razón, tomaron muestras de la raíz, del suelo, así como del tejido interno y de sus hojas superiores.

“Generalmente cuando una planta muere es necesario quitarla porque empiezan a caerse hojas y puede dañar a la ciudadanía”, refirió.

Precisó que hay tres elementos esenciales para que una enfermedad mate a un cultivo: un patógeno, una planta susceptible y un ambiente favorable.

Sin embargo, Ortiz García considera que  el deterioro se debe a una “situación natural” porque La Palma estuvo bajo una presión ambiental, que provocó la pérdida de dos tercios de su follaje. Además, “su capacidad fotosintética se había reducido bastante”.

“El tiempo que tenía y su altura jugaron un papel en contra de ella. Además, el efecto de las últimas temporadas de calor pudo haber favorecido el deterioro, pero son varios factores que se juntaron para provocar la muerte”, apuntó.

¿Cuánto tiempo viven las palmeras?

Se trata de una especie longeva. En otros países, las palmeras han perdurado hasta 200 o 300 años, dependiendo de las condiciones ambientales; sin embargo, la Ciudad de México dificulta su sobrevivencia, debido a factores como la altitud, que es de 2 mil 100 metros sobre el nivel del mar.

“Aquí hay palmas que mueren muy pronto. Hay algunas que en promedio pueden vivir 70 o 100 años, y otras que duran más, esto depende de la calidad de su propio ambiente y su capacidad de adaptación.

“Esta planta crece de manera silvestre, alimentándose de los suelos que hay y en zonas pedregosas, por lo que tienen alta plasticidad para adaptarse a los ambientes”, añadió el especialista.

¿Qué árbol puede sustituir a La Palma?

Tras anunciar que La Palma será retirada de Paseo de la Reforma el próximo domingo 24 de abril, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, señaló que se realizará una consulta ciudadana para decidir qué nuevo árbol será colocado en la Glorieta que conecta Paseo de la Reforma con Río Rhin y la calle de Niza.

“Puede ser una palmera, pero también una grevilia, una ceiba, una jacaranda, un fresno, un ahuehuete”, dijo la mandataria el pasado 21 de abril.

Ante esa propuesta, Carlos Fredy Ortiz García recomienda sanear el sitio, es decir, “hacer una mejora de suelo, un enriquecimiento con organismos benéficos”. De esa manera, el árbol que sustituya a La Palma estará en “un sitio nutritivamente rico y favorable para su desarrollo”.

Ortiz García concluyó que todavía se estudia la causa de la muerte de La Palma, por lo que, estima, el resultado se dará a conocer en un mes. Incluso, agregó que un grupo multidisciplinario tomará las medidas necesarias para proteger el arbolado actual de la capital del país.