Mitsubishi Outlander 2026 mantiene la fórmula conocida, pero con ajustes puntuales en equipamiento y presentación que buscan reforzar su posición en el segmento de los SUV compactos / medianos de tres filas. Conserva el esquema de siete pasajeros y mantiene el enfoque familiar que ha caracterizado al modelo en los últimos años, pero ahora dejando de lado la tecnología híbrida enchufable para dar espacio a un motor más tradicional.

En términos de diseño, los cambios son sutiles pero efectivos. La parrilla y las firmas lumínicas refuerzan el lenguaje Dynamic Shield de la marca, mientras que el interior apuesta por una presentación más ordenada y mejor resuelta en acabados. La distribución es funcional, con buena ergonomía y una tercera fila pensada para uso ocasional, más adecuada para trayectos cortos que para viajes largos.
Bajo el cofre mantiene un motor atmosférico que cumple en condiciones normales, aunque en ciudades de mayor altitud la pérdida de potencia es evidente. Con cinco pasajeros se siente suficiente, pero al viajar con las siete plazas ocupadas la aceleración resulta justa. La transmisión CVT no busca sorprender; privilegia la eficiencia y la suavidad. En modo Sport mejora la respuesta y mantiene el motor más despierto, aunque a costa de un mayor consumo.
La calidad de marcha es uno de sus puntos fuertes. La suspensión filtra bien baches e irregularidades, ofreciendo comodidad sin perder aplomo en carretera. La dirección es precisa y directa, lo que facilita el control incluso a ritmos elevados. Parte de esa sensación de agilidad proviene del trabajo de las asistencias electrónicas, que incluyen torque vectoring y control de descenso, ayudando a compensar que la tracción sea únicamente delantera.
Outlander 2026 no reinventa la fórmula, pero sí la afina. Es un SUV familiar equilibrado, cómodo y tecnológicamente bien asistido, con áreas de mejora en desempeño, pero coherente con su enfoque práctico.




