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Nuevo implante trae esperanzas para la parálisis espinal

La startup InVivo busca regresar la sensibilidad de las personas que han sufrido algún tipo de traumatismo en la médula espinal, 
corta el pedazo afectado y lo sustituye con un dispositivo que hace de puente.
Bloomberg
20 octubre 2015 20:48 Última actualización 20 octubre 2015 21:30
InVivo

El dispositivo de InVivo, denominado “neuro-spinal scaffold”, es un pequeño implante cilíndrico hecho de fibras de plástico biodegradable. (Tomada de Facebook)

Hace cuatro meses, Roger, un trabajador de la construcción de 55 años de edad residente en Mooresville, Carolina del Norte, se cayó de una torre de observación para caza y se lesionó la médula espinal, perdiendo el movimiento y la sensibilidad de la mitad del pecho hacia abajo. Los pacientes con ese traumatismo suelen tener menos de una probabilidad en 20 de recuperar cualquier sensibilidad o control sobre las áreas paralizadas. Pero un nuevo tipo de implante busca cambiar eso.

En la clínica Carolinas Medical Center en Charlotte, Roger, quien no desea revelar su apellido para proteger su privacidad, permitió que los médicos realizaran un procedimiento experimental que implicaba cortar directamente en la médula espinal para insertar una especie de puente hacia las células nerviosas sobrevivientes. En el lapso de un mes, recuperó la sensibilidad en el abdomen, cierta sensibilidad en sus piernas y un poco de control de la vejiga. Aunque todavía no camina, está determinado a lograrlo y le colocarán dispositivos ortopédicos en las piernas a fin de que pueda moverse con un andador.

Roger fue el tercer paciente en recibir el implante, fabricado por InVivo Therapeutics en Cambridge, Massachusetts, y el segundo en reportar una manifiesta mejoría en su función corporal. La posibilidad de que eso ocurriera era inferior al 1 por ciento, según el director ejecutivo de InVivo, Mark Perrin, y es una esperanzadora noticia para los 8 mil estadounidenses que cada año se ven afectados por la parálisis que sigue a ciertas lesiones de la médula espinal.

El tratamiento convencional se centra en reparar la fractura de la columna con placas y tornillos, pero no se ocupa de la propia médula espinal, encargada de llevar los impulsos eléctricos desde el cerebro al cuerpo. Los estudios de diagnóstico por imágenes muestran que la muerte celular en la médula espinal generalmente se extiende incluso cuando los pacientes se recuperan. El dispositivo de InVivo, denominado “neuro-spinal scaffold” (andamio neuro-espinal), es un pequeño implante cilíndrico hecho de fibras de plástico biodegradable. Sirve de soporte a las células nerviosas como un enrejado, dirigiendo su crecimiento donde se necesita.


"No tratas solamente de estabilizar la columna vertebral, sino de ayudar directamente en el área de la lesión", explica Dom Coric, jefe de neurocirugía en el Carolinas Medical Center, que está trabajando con InVivo. "Si somos capaces de preservar esas células, tal vez podamos recuperar alguna función". El implante se disuelve durante varias semanas, dice.

El “scaffold” de InVivo emergió del laboratorio del MIT de Bob Langer, un profesor de ingeniería biomédica que ha fundado una veintena de empresas. Hace más de una década, Erin Lavik creó el prototipo de un “scaffold” o andamio para su tesis de postgrado del MIT. Como se detalla en un innovador estudio que publicó con Langer en el año 2002, el dispositivo de Lavik, sembrado con células madre, ayudó a que ratas con parálisis volvieran a caminar. Y pruebas posteriores en roedores y monos resultaron igualmente alentadoras. (Hasta ahora, las pruebas en humanos no han incluido células madre.) Lavik es hoy profesora de ingeniería biomédica en la Universidad Case Western Reserve.

InVivo, cofundada por Langer en 2005, obtuvo la licencia de la tecnología del MIT en 2007 para comercializarla. La Food and Drug Administration de Estados Unidos autorizó inicialmente a la empresa para que tratara a cinco pacientes, haciéndole un seguimiento a cada uno durante tres meses antes de inscribir al siguiente paciente. En octubre de 2014, Jordan Fallis recibió el implante después de que un accidente en moto lo dejara paralizado de la cintura para abajo, y recuperó algo de función motora. La segunda paciente, Jesi Stracham, ha recuperado algo de sensibilidad, pero sin función motora en las piernas, desde su accidente en moto. A raíz de estos resultados, la FDA permitió a InVivo inscribir simultáneamente a sus tres últimos pacientes, entre ellos Roger.

Langer, que ha estado observando de cerca el progreso de los pacientes, dice que espera mejores resultados cuando la compañía proceda a sembrar el andamio con células madre u otros factores de crecimiento para estimular la regeneración de los nervios dañados. El dispositivo de InVivo ha recibido de las autoridades la designación de dispositivo de uso humanitario, lo que significa que sólo necesita evidencia de "beneficio probable" para obtener la aprobación de la FDA para un uso más generalizado, según comenta el CEO Perrin. Él dice que todavía está en conversaciones con la FDA para saber qué pruebas adicionales requerirá la agencia y aún no tienen una fecha específica para la aprobación comercial.

Mientras InVivo negocia con la FDA, otros científicos están trabajando en nuevos materiales que podrían estimular el crecimiento de células en la médula espinal. Anthony Windebank, neurólogo del Laboratorio de Neurobiología Regenerativa de la Mayo Clinic, está trabajando para desarrollar polímeros biodegradables que imitan las propiedades gelatinosas de la médula espinal. "La tecnología está cambiando, y lo que podemos hacer con las células y el biomaterial es revolucionario", dice. Sería inmoral, agrega, "no investigar con el mayor ahínco posible".

Conclusión: el andamio neuro-espinal de InVivo ha producido a una marcada mejoría en dos de sus tres primeros pacientes. La aprobación de la FDA está pendiente.