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Debate sobre drones
cae sobre el jardín
de la Casa Blanca

Debido a que este lunes cayó un dron dentro de la Casa Blanca, surgió el debate sobre el control de estos dispositivos, que aunque este hecho no tenía malas intensiones, preocupa a las autoridades que en otra ocasión exista un intento malicioso. 
AP
27 enero 2015 18:5 Última actualización 27 enero 2015 18:5
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DroneCode, repositorio de código para drones

Linux anunció el proyecto DroneCode, un repositorio de código para ayudar a los desarrolladores a crear, entre otras cosas, sistemas operativos y herramientas de navegación para drones.

El debate sobre el control de drones cayó literalmente ante la Casa Blanca el lunes, gracias al parecer a un piloto torpe que estrelló su cuadrocóptero dentro del complejo presidencial.

Sigue sin estar claro por qué el piloto noctámbulo estaba manejando el dispositivo cerca de la Casa Blanca a las 3 de la mañana, pero las investigaciones preliminares del Servicio Secreto indicaban que no tenía malas intenciones. Aun así, el suceso dentro del complejo el lunes reflejó el riesgo de que los cada vez más habituales drones penetren en el perímetro de seguridad del presidente con un intento más malicioso. Y subrayó el desafío de establecer controles en este mundo en desarrollo.

El presidente, Barack Obama, y su esposa Michelle estaban en el extranjero cuando el cuadrocóptero, un dispositivo de dos pies (60 centímetros) y dos hélices, se precipitó sobre el lado sureste de la finca. Las autoridades creen que se trata la primera incursión de esa clase sobre la fortificada propiedad, aunque no la primera en los alrededores.

Las fuerzas de seguridad aislaron la Casa Blanca durante varias horas en una contundente respuesta de emergencia. El hombre, no identificado, se responsabilizó del incidente y lo describió como un gran error.

El episodio se desarrolló mientras el gobierno de Obama prepara nuevas normas para la actividad de naves no tripuladas, que sustituirían al veto actual a los vuelos comerciales. Ahora, sólo unas pocas empresas pueden utilizarlos para inspecciones y fotografías aéreas.

Los aficionados pueden utilizarlos, pero a un máximo de 400 pies de altitud (121 metros), a 5 millas (8 kilómetros) o más de aeropuertos, siempre a distancia visual y lejos de zonas muy pobladas. El piloto del lunes claramente infringió las normas, y en una zona designada como espacio aéreo protegido.

El suceso "complica el mensaje del gobierno de que los drones comerciales pueden introducirse de forma sencilla sin preocupaciones por la seguridad y la privacidad", afirmó Kenneth Quinn, ex asesor general de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés). La FAA estima que cuando las nuevas normas lleven cinco años en vigor, habrá unos 7 mil 500 drones comerciales en los cielos estadounidenses.

Eso no incluye los cada vez más asequibles aviones por control remoto para consumidores, que fueron un éxito en la pasada Navidad.