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Estas son las dificultades de las empresas de envíos de comida

A decir de especialistas, el problema más importante del negocio de comida a domicilio es que el giro mezcla tres negocios ya existentes, de los cuales ninguno es atractivo.
Bloomberg
08 octubre 2016 15:9 Última actualización 08 octubre 2016 17:34
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(Bloomberg)

Blue Apron, la startup líder en envíos de comida a domicilio, se llama a sí misma una empresa de “tecnología disruptiva”, pero un artículo reciente de BuzzFeed demuestra que la tecnología es la que está experimentando la disrupción. Esta empresa está a merced de los obstáculos del mundo físico al igual que las empresas físicas con las que está compitiendo. Conforme la tecnología busque maneras de entrar a más partes de la economía, esto podría verse más a menudo.

La experiencia que Blue Apron proporciona al cliente en realidad es optimizada por la tecnología: Un par de clics al botón del mouse o de toques al smartphone y los paquetes de comidas comienzan a llegar a su puerta cada semana.

Pero la infraestructura necesaria para soportar dicho proceso está de todo menos optimizada. Al igual que Amazon, Blue Apron requiere centros grandes de ejecución para gestionar las órdenes y procesar el inventario. Debe cumplir con las normas de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) y de inocuidad alimentaria, y tiene grandes bodegas en las que el personal trabaja en temperaturas cercanas al punto de congelación.

Una pregunta sobre la cual vale la pena reflexionar es cuál sería el deseo de Blue Apron y del negocio de paquetes de comidas en general, de lograr alcanzar algún tipo de penetración en masa. Según lo reportado por BuzzFeed, Blue Apron tiene 4 mil empleados que distribuyen 8 millones de comidas al mes.


Estas comidas podrían proporcionar alimentos para el 0.04 por ciento de la población estadounidense (130 mil personas comiendo las comidas de Blue Apron tanto para el almuerzo como para la comida por un mes).

Para llegar a alimentar al 5 por ciento de la población, asumiendo que no se alcancen las economías de escala, esta industria requeriría aproximadamente 500 mil trabajadores para empacar las comidas. Esto equivale a alrededor de una tercera parte de los trabajadores que Wal-Mart está empleando en Estados Unidos en la actualidad.

El gran problema del negocio de envíos de comida a domicilio es que consiste en algún tipo de combinación de tres negocios existentes, de los cuales ninguno es atractivo. ¿Es parte del negocio de los supermercados? Este es un campo con bajos márgenes de utilidades y valoraciones. Kroger tuvo ingresos de 110 mil millones de dólares en 2015 y tiene una capitalización bursátil de cerca del 25 por ciento de dicha cifra; el sector está en una batalla contra la deflación de los alimentos.

¿Es parte del negocio de los restaurantes? Esta industria está afrontando costos laborales en ascenso, un reto con el cual también está lidiando Blue Apron en este momento. Y como lo puede atestiguar Chipotle, el crecimiento de un negocio de alimentos frescos implica retos inexistentes en el crecimiento de un negocio de tecnología.

Finalmente ¿es parte de la industria de la logística? FedEx, UPS y Amazon son empresas ya establecidas que están bien arraigadas y bien capitalizadas, un factor desalentador para cualquier startup que quiera entrar a competir con ellas.

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Una refutación ante este escepticismo es que no sería la primera vez que las personas hayan mostrado escepticismo ante el triunfo de una empresa de internet en una industria caracterizada por negocios físicos.

No obstante, mientras en una industria como la editorial mientras un libro puede tener un precio de 28 dólares en un almacén y en línea puede valer 13 dólares, para los envíos a domicilio de comida dicho efecto puede ser el contrario. ¿Cuantos estadounidenses estarán dispuestos a gastar 10 dólares en una comida que toma de 30 a 60 minutos de preparación, cuando los mismos 10 dólares comprarían una comida ya lista en un restaurante?

Esto conlleva a preguntas más amplias sobre la próxima era de la innovación de la tecnología. Como lo plantea Timothy Lee de Vox, en lo referente a la información específica sobre las promesas utópicas de la tecnología, existe un punto de vista muy común de “¿Quién sabe?

¡Pero vendrá!” En el caso de los envíos de comida a domicilio, ¿podemos esperar ahorros significativos al tener decenas de cientos de miles de trabajadores con bajas remuneraciones, aguantando frío, mientras meten pedacitos de cilantro en cajas, las cuales serán posteriormente enviadas alrededor de todo el país?

Aunque el futuro indudablemente nos deslumbrará con maravillas desconocidas, las cuales serán posibles por futuras innovaciones, en 2016 existe muy poco escepticismo sobre el cuándo y el cómo. Para las inversiones e innovaciones más inteligentes, de seguro existirá más escrutinio en los medios y en los mercados. ¿Cuándo? Quién sabe. ¡Pero llegará!