Sociedad

Olvidó Mancera los compromisos de OHL y de la Supervía Poniente

El GDF, a través de la Secretaría del Medio Ambiente y de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial, dejó de supervisar la construcción de la Supervía Poniente.
Rafael Montes
24 julio 2014 22:46 Última actualización 25 julio 2014 5:0
Supervía Poniente. (Cuartoscuro/Archivo)

La empresa OHL fue la encargada de construir la Supervía Poniente. (Archivo)

CIUDAD DE MÉXICO. La Secretaría del Medio Ambiente (SMA) del DF y la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) dejaron de informar sobre el seguimiento al cumplimiento de las condicionantes impuestas a la empresa OHL, constructora de la Supervía Poniente, a la cual se le exigieron 125 medidas para mitigar y compensar el daño causado en la barranca sobre la que fue construida.

En su página de internet, la PAOT publicaba constantemente los avances en el cumplimento de cada una de dichas medidas, verificados tanto por la procuraduría como por la dependencia capitalina, pues ante la cantidad de demandas ciudadanas, se decidió que la PAOT sería un órgano encargado de la vigilancia de ese cumplimento.

Sin embargo, la última actualización de esa información en la página de la PAOT es del 18 de junio de 2013, mientras que el último reporte de la SMA es del mes de abril del 2012.

En el reporte de la PAOT, se identifican 10 medidas que hasta entonces se habían incumplido, pero no se especifica si se corrigieron o si hubo alguna sanción por ello.

Esos incumplimientos se referían al mal tratamiento de residuos sólidos o peligrosos y su vertimiento a suelo, se violaba además la prohibición de depositarlos en parques y jardines, plazas ajardinadas o arboladas, barrancas, jardineras o zonas con cualquier cubierta vegetal. Tampoco había contenedores adecuados para los residuos urbanos generados durante la construcción.

Además, no se contaba con monitores de calidad del aire dentro del túnel; no se previnieron los derrames de concreto al interior de las barrancas; se afectaron más árboles de los considerados por el movimiento de la maquinaria y el trabajo en la zona; se presentaron tomas clandestinas de electricidad, y la Secretaría del Medio Ambiente no reportó a la PAOT que haya vigilado la obra.

Aunque hay condicionantes que debían cumplirse en el momento de la operación de la vialidad de cuota, sobre éstas no se informa en esos espacios.

A la construcción de la Supervía se le dio un seguimiento puntual debido a la ubicación del proyecto y a las medidas impuestas, que en ese entonces fueron consideradas históricas, pues nunca se había solicitado un pago inicial de 50 millones de pesos, más una contraprestación equivalente al uno por ciento de lo recaudado en peajes, sumado a las más de 120 condicionantes adicionales para resarcir el daño al medio ambiente, que no ha sido cobrado, como lo reveló este diario.

En su página web, la PAOT justificó su intervención al mencionar que “tiene en investigación el expediente PAOT-2010-575-SPA-318 y 12 denuncias ciudadanas más acumuladas a éste”.

Dichas denuncias, explica el organismo, “se enmarcan en diversas materias como son: arbolado, áreas naturales protegidas, áreas de valor ambiental, barrancas, flora, fauna, uso de suelo, residuos, emisiones a la atmósfera y vialidad”.

En ese sitio, colocó un link a los documentos emitidos por la SMA en los que reportaba los avances en el cumplimiento de las medidas, pero el último que aparece es el del primer reporte trimestral del año 2012.

Este diario buscó a la PAOT para solicitar una explicación sobre la falta de seguimiento, pero al cierre de la edición, no se obtuvo respuesta.

El primer tramo de la Supervía se inauguró en octubre del 2012, pero los reportes no indican si para esa fecha de apertura se había cumplido con lo establecido y si la dependencia capitalina otorgó el visto bueno para poder iniciar la operación.