Sociedad

Minería, principal fuente de ingresos de los Templarios: Castillo

De acuerdo con el comisionado por la seguridad en Michoacán, la explotación de hierro pasó a ser la fuente de ingresos más importante de ese grupo delictivo.
AP
18 marzo 2014 16:20 Última actualización 18 marzo 2014 16:35
Hace unos días se dieron a conocer imágenes de las minas que explotaban integrante de dicha célula delictiva. (AP)

Hace unos días se dieron a conocer imágenes de las minas que explotaban integrante de dicha célula delictiva. (AP)

LAZARO CARDENAS. Son uno de los grandes traficantes de metanfetaminas del mundo, pero eso es apenas uno de sus negocios, pues el cártel de Los Caballeros Templarios diversificó a tal punto sus actividades criminales en los últimos años que las drogas dejaron de ser su principal fuente de ingresos, según las autoridades federales.

Su fuente de financiamiento más importante pasó a ser la minería, seguida de la extorsión y la tala ilegal de árboles, dijo Alfredo Castillo, el comisionado que designó el presidente Enrique Peña Nieto para tratar de devolver la tranquilidad a Michoacán, un estado aterrorizado por Los Caballeros Templarios y antes por su antecesora La Familia.

El mineral de hierro se volvió "su principal fuente de financiamiento", dijo Castillo. Agregó que el cártel cobraba alrededor de 15 dólares por cada tonelada exportada.

El presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero, Alonso Ancira, por su parte, dijo recientemente a la prensa mexicana que estimaba en mil millones de dólares las ganancias que el crimen organizado obtuvo en 2013 por la exportación de unas 10 millones de toneladas de mineral de hierro. No quedó claro si se refería sólo los Templarios y su oficina no respondió a una solicitud de información.

Aunque en el pasado ya otros cárteles han sido señalados de realizar actividades distintas al tráfico de enervantes -como la piratería, la extorsión y el secuestro- es la primera vez que alguna autoridad mexicana señala que un grupo del narcotráfico dejó de depender de las drogas como principal fuente de ingreso.

1
UNA ORGANIZACIÓN MAFIOSA

Para Antonio Mazzitelli, representante para México y Centroamérica de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, los Templarios ya no son un cártel de las drogas propiamente dicho, sino "una organización criminal de tipo mafioso", cuya "capacidad operativa no está relacionada a un bien o mercado, como las drogas, sino a todos los mercados que les puede generar una renta".

Un funcionario de la Procuraduría General de la República (PGR) aseguró que hasta ahora no se ha identificado algo similar en otros grupos del narcotráfico del país.

"En otros cárteles la columna vertebral sigue siendo el trasiego de drogas", dijo el funcionario, cuya dependencia ubica al menos 12 grandes grupos narcotraficantes en el país, aunque también ha señalado que en los últimos años se ha dado una fragmentación en los cárteles que han derivado en decenas de pequeñas organizaciones por todo el país.

Algunos expertos, no obstante, creen que por los menos el cártel de Los Zetas también es un grupo que ha dejado de depender de las drogas como principal ingreso.

"Nunca los vi como organizaciones de tráfico de drogas", dijo Sam Logan, director de la consultoría en seguridad Southern Pulse y experto en Los Zetas, a los que describió como otro grupo cuya principal fuente de financiamiento no sería la droga, sino la extorsión.

"Son corporaciones multinacionales que reaccionan a las presiones del mercado y hacen lo que tengan que hacer para entrar en el negocio".

Minas de Hierro de que explotaban los Caballeros Templarios. (AP)
1
CÁRTELES EN MUTACIÓN

Este cambio visto en los Templarios, y tal vez en los Zetas, es un reflejo de una mutación de los cárteles mexicanos que han dejado de actuar sólo como organizaciones de tráfico de drogas y se han vuelto organizaciones criminales que buscan involucrarse en cualquier actividad que les genere entradas económicas.

En México, ese ajuste comenzó a verse tras el surgimiento de Los Zetas, una organización creada a finales de la década de 1990 por desertores de fuerzas especiales del ejército mexicano, y que de ser el brazo armado del cártel de las drogas del Golfo se independizó y fue considerada como una agrupación narcotraficante por sí misma.

"Con la entrada de Los Zetas en el panorama criminal mexicano se han desarrollado nuevos modelos criminales no basados en las drogas, sino en el control del territorio", dijo Mazzitelli, el funcionario de la ONU.

Pero los Templarios, y antes La Familia, parece que perfeccionaron ese nuevo modelo criminal que busca explotar todos los negocios de un territorio establecido.

En Michoacán, su bastión, comenzaron a aterrorizar y extorsionar desde pequeños negocios hasta grandes productores de limón y aguacate; se introdujeron a la tala ilegal de árboles y, sobre todo, en la explotación y exportación de mineral de hierro hacia China.

La organización sufrió un duro golpe cuando las autoridades incautaron a principios de marzo 119 mil toneladas de mineral de hierro en el puerto de Lázaro Cárdenas de Michoacán, el cual estaba almacenado de manera irregular en una docena de terrenos.

Castillo explicó que en Michoacán hay otorgadas alrededor de 900 concesiones para la explotación de mineral de hierro.

Los Templarios comenzaron asumiendo el control en algunas minas de la extracción del mineral, su traslado y almacenamiento en terrenos en las inmediaciones del puerto de Lázaro Cárdenas. En paralelo presionaban a dueños de concesiones mineras para que otorgaran documentación que avalaran el material y pudiera entrar a la zona portuaria para su exportación a China.

Según cifras oficiales, en el 2008 por Lázaro Cárdenas pasaba sólo el 1.5 por ciento de las exportaciones de hierro mexicanas a China; para mediados del 2013, por el puerto pasaba casi la mitad de esas exportaciones.

Autoridades locales y funcionarios federales enviados a la zona eran amenazados y preferían no intervenir, de acuerdo con Castillo.
Pero en noviembre de 2013, el gobierno asumió el control del puerto de Lázaro Cárdenas y comenzó a preparar un plan para ir contra las actividades económicas del cartel, en particular la minería. Se encomendó la iniciativa a personal que no era originario de Michoacán.

Minas explotadas en Lázaro Cárdenas por los Caballeros Templarios. (AP)

FRENAN INGRESOS DE LOS TEMPLARIOS

Castillo dijo que los golpes a la organización, sobre todo en sus fuentes de financiamiento, ha hecho que disminuya su capacidad económica para pagar a sus miembros, desde sicarios hasta "halcones" o vigilantes.

Añadió que aunque no hay datos muy concretos, las autoridades federales han recibido reportes de que había semanas que sólo por extorsión Los Caballeros Templarios obtenían entre 800 mil dólares y 1.4 millones de dólares a la semana.

La entrada del gobierno federal con un nuevo plan a Michoacán en enero ocurrió casi un año después de la aparición de autodefensas, grupos de habitantes armados cansados de las extorsiones, los secuestros y los ataques de Los Caballeros Templarios, que hace unos días sufrió la muerte de su líder Nazario Moreno, quien aprovechó que había sido dado por fallecido en 2010 para operar desde las sombras.

Para Mazzitelli, el surgimiento de las autodefensas se explica por la mutación de La Familia y luego Los Caballeros Templarios en organizaciones mafiosas que intentaban controlar todas las actividades de un territorio.

"Los grupos tipo Zetas, tipo Familia Michoacana o Templarios en su gran mayoría son depredadores y parasitarios y eso genera fenómenos de rechazo por parte de las comunidades", dijo el funcionario de la ONU.

Mazzitelli indicó que, como contrapartida, los cárteles tradicionales dedicados sobre todo al negocio del tráfico trasnacional de drogas generan trabajo y riqueza en las comunidades donde operan, con lo cual logran corromper y ganar legitimidad entre la gente.

El cártel de Sinaloa, cuyo líder, Joaquín "El Chapo" Guzmán, fue detenido hace poco, es un ejemplo de un grupo clásico del narcotráfico.

Un funcionario federal que ha participado en la operación en Michoacán, no autorizado a ser identificado dijo que ahora han detectado que algunos miembros de los grupos de autodefensa han comenzado a asumir algunas actitudes vistas también como extorsión.

Refirió que algunos empresarios, incluidos del sector de la minería, se han acercado al gobierno para informarles que les han pedido que contribuyan económicamente con su movimiento, aunque en cantidades menores a las que exigían los Templarios.