Sociedad

Mala gestión del agua,
una verdadera amenaza

El consumidor desconoce completamente cuánto cuesta realmente el agua que llega a su casa, luego de extraerla, transportarla y potabilizarla. 
Periódicos Asociados en Red
07 diciembre 2014 21:19 Última actualización 08 diciembre 2014 5:0
Expertos estiman que, a través de fugas, se llega a perder el 40 por ciento del recurso. (Cuartoscuro)

Expertos estiman que, a través de fugas, se llega a perder el 40 por ciento del recurso. (Cuartoscuro)

Los escenarios adversos en torno a la escasez del agua a futuro en México están más ligados a una gestión obsoleta e ineficaz del vital líquido, que a una lógica simple en donde el desabasto se agrava sólo con el aumento de la población.

Periódicos Asociados en Red (PAR), integrado por 11 rotativos de Jalisco, Veracruz, Coahuila, Distrito Federal, Durango, Sinaloa, Yucatán, Tabasco, Sonora y Baja California, realizó una investigación en 13 urbes sobre la gestión, uso y políticas de cuidado del agua.

Una lectura global arroja estas constantes: la mayor parte de la infraestructura ya cumplió su vida útil, por lo que se registran pérdidas por fugas de hasta 40 por ciento. A esto se suma una mala administración basada en altos subsidios, poca eficiencia en el cobro y una estrategia focalizada en la sobreexplotación de acuíferos en vez de una política eficaz para promover el uso racional del agua.

Una consecuencia de ello es que el suministro de agua bajó 28 por ciento a nivel nacional: mientras en 1996 cada mexicano disponía de 348 litros diarios, en el 2012 se redujo a 250 litros, según el Sistema Nacional de Información Ambiental y de Recursos Naturales.

“La explotación de los acuíferos tiene un costo y sabemos que en muchas partes del país están bajando, sus cantidades no se están recuperando a la misma velocidad de extracción”, estima Ron Sawyer, director de Sarar Transformación.

El miembro del Consejo Consultivo de la Asociación Internacional del Agua en México añade: “Estamos en un punto bastante frágil, hay una carencia de agua y su nivel de contaminación es altísimo”.

Pero la escasez no es el gran reto para garantizar el suministro, sino la gobernanza en el ejercicio de los sistemas de agua y la implementación de políticas exitosas, hoy ausentes, que promuevan un consumo racionado.

“La caída en el suministro está muy ligada con la problemática de los sistemas de agua, con la falta de planeación e inversiones... Los municipios no tienen capacidad para prestar los servicios”, considera el director de la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento, Roberto Olivares.

Para Sawyer, el sector carece de una visión que promueva el tratamiento y reutilización del recurso.

A esto se suma la precaria cultura de agua que impera: “No hay participación de los barrios y colonias en definir y entender la problemática y sus consecuencias, en buscar sus soluciones”.

Petronilo Cortez Mejía, subcoordinador de Hidráulica Urbana del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, sugiere “reducir el consumo doméstico, las pérdidas en las redes y reusar el agua”.

Las políticas públicas para la gestión y uso racional del agua no han tenido el impacto suficiente para alcanzar el estándar recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la cual son necesarios entre 50 y 100 litros de agua al día por persona.

Ninguna de las 13 urbes de la investigación cumple con ese estándar.
Hermosillo tiene un consumo per cápita de 421 litros al día mientras el resto de ciudades como Guadalajara, Torreón o Tabasco, tiene un consumo de entre 200 y 300 litros diarios. Eso duplica la recomendación mundial y supera a ciudades como Berlín (130 litros) o de Barcelona (105 litros).

La cultura del agua apenas pinta en el presupuesto federal. El programa que, para este fin, operan los organismos locales, redujo su presupuesto de 39 a 26 millones de pesos, entre 2009 y 2013.

SUBSIDIO AL AGUA, POLÍTICA EQUIVOCADA

El alto costo del agua sigue sin reflejarse en el bolsillo del consumidor. Lo que abona a su desperdicio y a que el consumo por habitante duplique la recomendación de la Organización Mundial de la Salud.

En la última década, las tarifas han venido al alza: en ocho de cada 10 de las principales urbes la tarifa registró un incremento. La lista la encabeza Morelia, que vio crecer su tarifa 17 veces y el DF, diez veces; no obstante, debido al subsidio, se paga sólo la quinta parte del costo.

“El pago del servicio nunca se ha cubierto de la manera en que debería cubrirse”, estima Roberto Olivares, director de la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento (ANUES) y añade: “Los organismos operadores han quedado a expensas de tarifas controladas por cabildos o congresos locales, que determinan precios sin conocer las dificultades”.

Considera necesario incrementar la tarifa. “La gente no está enterada del valor del agua... “cada metro cúbico cuesta más de 30 pesos”.

En Tabasco se cuenta con la tarifa más baja del agua a nivel nacional con 0.86 centavos (promedio) por metro cúbico, pero al municipio le cuesta 8.50 pesos llevar ese litro al ciudadano. La población, al tener agua barata y en abundancia (concentra 30 por ciento del recurso hídrico del país), dilapida con un consumo medio superior a 300 litros de agua por habitante al día.

La Ciudad de México, con graves problemas de abasto de agua, registra un consumo de 170 litros al día por habitante, cantidad que se reduce a 20 litros por los estratos de bajos ingresos. En la capital del país el costo real promedio, en 2014, de llevar un metro cúbico de agua a una persona es de 20 pesos, pero al ciudadano se le cobran sólo 2.38. El subsidio es de 17.62 pesos.

Para Ron Sawyer, miembro del Consejo Consultivo de la Asociación Internacional del Agua, el escalonamiento de las tarifas del agua es “necesario y realista”.

La ANUES propone un sistema financiero que atienda el desfase y atraso de inversión en el sector. “No solamente tenemos que impactar la tarifa, sino también el presupuesto federal, estatal y municipal, reconociendo que el agua es un asunto de seguridad nacional”.

En las últimas seis décadas, la disponibilidad de agua en el país pasó de 49.4 metros cúbicos por habitante al día en 1950 a 10.9 en 2013.

Ante esta realidad y, debido a que cada vez resulta más costoso extraer, potabilizar y dotar de agua a la población, especialistas apremian a incrementar las tarifas.

SUBIR TARIFAS, BAJAR CONSUMO

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son necesarios entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para garantizar que se cubran las necesidades básicas.

Para alcanzar la recomendación, son cada vez más las ciudades que buscan fórmulas para reducir el consumo del líquido vital. Entre las estrategias está el incremento del precio y los impuestos del agua, que en el caso de Copenhague, consiguieron disminuir el consumo per cápita de 174 a 114 litros en dos décadas. Barcelona tiene uno de los estándares más sustentables de Europa, luego de reducir su consumo por habitante de 132.8 litros a 105.8 en 13 años.

La tendencia mundial es el retiro de subsidios públicos. En Estados Unidos éstas se incrementaron 7 por ciento este año, contra una inflación de 1.7 por ciento.

“costo