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¿Tienes un negocio
de familia? 5 tips para lidiar con las peleas

Las empresas familiares pueden ser el origen del patrimonio de generaciones venideras, pero también corren el riesgo de desaparecer a causa de los conflictos entre los integrantes, por lo que es necesario que apliquen algunas medidas para resolver estas situaciones.
Sandra Hernández
30 marzo 2017 17:31 Última actualización 30 marzo 2017 17:55
Pelea

Las peleas entre familia pueden ser las culpables de la muerte de tu empresa si no tomas las precauciones necesarias. (Especial)

CIUDAD DE MÉXICO.- Todo mundo sabe que aprender a lidiar con los conflictos en el trabajo es difícil, pero cuando trabajas con tu familia, esto se complica aún más, debido a la historia compartida y al cúmulo de emociones involucradas.

Ya sea que tengas tiempo con tu empresa familiar o apenas estés pensando en emprenderla, aquí tienes algunos tips para que evites peleas:

Pon reglas claras
Uno de los principales generadores de conflictos es la falta de líneas establecidas de autoridad y de responsabilidad. Todos los involucrados en la empresa deben saber cuáles son sus tareas y cuáles son sus atribuciones, de modo que no haya traslapes o malentendidos que entorpezcan la operación. Así que no dejes de lado la creación de un organigrama y la definición de los perfiles de puesto.

En México:
Más de 90% de las firmas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores tienen una clara representación familiar en el capital y en el control, destaca KPMG. "Por eso es importante hablar de las empresas familiares, de su contribución al desarrollo del país, así como de los esfuerzos para apoyarlas y fortalecer su sostenibilidad".


Trata a todos por igual
Evita caer en la mala costumbre de tratar a los empleados como si fueran de dos clases: los que son familia y los externos. Tu objetivo debe ser generar un ambiente de trabajo agradable y gran parte es el que se perciba que hay justicia. Así que no pases por alto los errores de tus familiares y ofréceles la misma retroalimentación que recibe cualquier otro trabajador. De igual manera, no abuses de tu relación familiar exigiéndoles que trabajen más horas o siendo informal a la hora de pagarles sus salarios.

Ten la puerta abierta, pero no de par en par
Entre las razones para abrir una empresa familiar siempre está el generar un patrimonio para ti y los tuyos, pero esto no es justificación para contratar a todo familiar que busque trabajo. Un error que puede traer graves consecuencias es tratar de ajustar el perfil del puesto a las habilidades de algún miembro de tu familia, pues en realidad debes buscar a un candidato que cubra las necesidades de tu empresa para que funcione de manera más eficiente y pueda llevar a cabo tus planes de expansión.

Incluso hay empresas que, para contratar a miembros de la familia, ponen como requisito el tener experiencia probada en el área o puesto que se busca, para así evitar señalamientos de nepotismo y que los empleados se desmotiven al percibir que la compañía no es una meritocracia.

Prepárate para la sucesión
Así como ningún familiar puede suponer que tiene un puesto en la empresa, tú tampoco puedes esperar que tus familiares tengan que trabajar ahí. Pero incluso si tus hijos demuestran interés en continuar con el emprendimiento, es necesario que se establezca un plan claro sobre cómo se dará la sucesión y que sea ampliamente difundido entre todos los involucrados. De esa manera todos sabrán qué esperar.

También debes estar abierto a las propuestas de las nuevas generaciones, sin descartarlas simplemente porque vienen de tus hijos o sobrinos o porque “así no es como han hecho las cosas”. Recuerda que tu objetivo primordial es tener una empresa exitosa y que lo siga siendo en los años venideros, sin importar si tú decides retirarte o si los métodos de trabajo se modernizan.

Busca una opinión neutral
Los conflictos laborales mezclados con los familiares, la historia y las emociones pueden convertirse en un problema tan complejo que parezca imposible de solucionar. Si sientes que estás llegando a ese punto, busca la ayuda de un consultor especializado, que se dedicará a analizar la dinámica familiar y de la compañía, para encontrar el origen de los problemas, trabajará como mediador para construir puentes que se percibían imposibles y les ayudará a encontrar soluciones.