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Cabilderos: el
otro lado de la negociación política

Un cabildero es el encargado de influir e informar a los actores con poder de decisión sobre temas decisivos y aunque este sector ha aumentado en los últimos diez años, aún está en pañales, pues requiere de mayor especialización y profesionalización.
Darinka Rodríguez
24 junio 2014 23:1 Última actualización 25 junio 2014 5:0
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Cabildeo

El arte de cabildear en el país requiere de mayor profesionalización. (Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO.- El arte de la negociación tiene su cumbre en la toma de decisiones en torno a las políticas públicas en la figura del cabildeo. De acuerdo con cifras de The Sunlight Foundation, en 2013 el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto hizo erogaciones por 11 mil 016 millones de dólares, colocando al país como uno de los que más hacen uso de esta figura, también conocida como lobbying y que se entiende como el negociador altamente especializado.

Un cabildero es el encargado de influir e informar a los actores con poder de decisión al acercar evidencia y elementos técnicos jurídicos sociales de impacto reales, señaló Nora Cariño, miembro fundador de la Asociación de Profesionales del Cabildeo (Procab).

“Mucho se ha hablado del precio de un cabildeo, el que va en función de qué tanto tienes que invertir y qué tanto reditúa. Si es un asunto de alta especialización, hasta tres o cuatro despachos están trabajando conjuntamente”, indicó en entrevista con EL FINANCIERO.


Por su parte, Fernando Dworak, analista y consultor político independiente, consideró que todos los grupos de interés deberían estar obligados a realizar esta actividad para integrarse a los asuntos públicos y si desean influir en los temas que le son de su competencia.

“El problema no es el cabildeo en sí, sino las condiciones de transparencia en que éste se ejerce, donde puede haber posiciones privilegiadas entre grupos parlamentarios, grupos de interés y el gobierno; lo que se conoce como el triángulo de hierro”, precisó.

La discusión del paquete de reformas estructurales coloca al país en un momento en el que todos los actores ponen las cartas sobre la mesa. En el Congreso existen 252 cabilderos registrados, pero según diversas estimaciones hay más de 600 personajes en los pasillos ante la discusión de temas que tocan las fibras más sensibles de un país.

EN PAÑALES

Aún cuando la presencia de los cabilderos ha aumentado en la última década y el gasto que se realiza representa una cantidad significativa por parte del gobierno, para los actores de esta actividad es un tema que aún sigue en pañales, pues hace falta especialización y profesionalización.

“Los agentes interesados en promover el cabildeo deben de pugnar por la alta especialización y los cabilderos tienen que especializarse necesariamente. En este tema sí se tiene que buscar el más alto objetivo de la ética profesional, su certificación y sobre todo la transparencia, ya que los conflictos devienen de una falta de transparencia en las relaciones”, abundó Cariño.