“Yo me acerco al toro pero no le pongo un paso”
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“Yo me acerco al toro pero no le pongo un paso”

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Política

“Yo me acerco al toro pero no le pongo un paso”

Eduardo Sánchez Fernández, el encargado de dar voz al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, tiene ventaja frente a sus antecesores.

María Scherer Ibarra
28/02/2014
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Tres veces ha sido vocero. Primero en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, después en la campaña de Enrique Peña Nieto y ahora, designado por el presidente de la República desde el pasado 22 de noviembre.

Eduardo Sánchez Fernández -responsable del diseño y la ejecución de las estrategias de información del gobierno, la cara que miraremos cuando ese gobierno deba precisar sus posicionamientos- tiene ventaja frente a sus antecesores.

Alejandra Sota, como vocera de Felipe Calderón, fue poco más que un fantasma y lo mismo Maximiliano Cortázar. Más atrás, Martha Sahagún -primero colaboradora y después esposa de Vicente Fox- anulaba con frecuencia a su marido.

“Yo me acerco al toro pero no le pongo un paso”, dice el exvocero de Seguridad, que tendrá que medir su papel para no destacar y para no quedarse corto.

-¿Qué virtud tienes para el desempeño de tu trabajo?
-Me expreso de manera accesible. Me gusta explicar porque me gusta entender.

Fanático de la lectura, particularmente de novela latinoamericana, el exsubsecretario de Normatividad de Medios de la Secretaría de Gobernación fue recomendado para la campaña del candidato Peña Nieto por Miguel Ángel Osorio Chongo y Luis Videgaray, pero obtuvo su actual cargo a instancias de Emilio Gamboa, viejo conocido suyo desde que coincidieron en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de la que el senador fue titular y Sánchez Subdirector de Asuntos Jurídicos y Análisis Financieros. También se encontraron en el 2006, los dos diputados en la fracción más pequeña que ha tenido el Revolucionario Institucional en su historia.

Eduardo Sánchez aspiraba a ser político y en consecuencia atendió a las recomendaciones de su padre: los políticos son abogados primero y los políticos se hacen en el PRI.

Recién egresado de la carrera de derecho en la Ibero, fue pasante en el despacho Capín y Asociados, y llegó a ser uno de ellos. Ahí conoció a Jorge Gurría, hijo del exgobernador de Tabasco Manuel Gurría Ordoñez.

Vinculado ya al partido, se integró a la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio, y posteriormente a la Subsecretaria de Radio, que dependía de la Secretaría de Información y Propaganda del CEN. Tenía 30años.

Luego fue reclutado para encabezar la Dirección de Radiodifusoras en el Instituto Mexicano de la Radio, que dependía de la Secretaría de Gobernación. En ese sitio sufrió su primer desengaño, en términos políticos. “El enfrentamiento entre Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo acabó con mi yo idealista y soñador”. Poco después, Joaquín Vargas lo reclutó como Consejero de Estrategia y Coordinador de la Presidencia de Grupo Multivisión.

Sánchez ascendió tanto en el grupo como en la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión como en el grupo. En la CIRT se desempeñó como tesorero, coordinador de asesores del presidente, secretario y vicepresidente, hasta que llegó a presidirla al tiempo que fungía como vicepresidente Corporativo de Asuntos Jurídicos y de Telecomunicaciones de MVS.

El portavoz es un hombre versátil. Es aficionado a la equitación y restaurantero, dueño de algunos de los famosos Sushi Ittos. De niño hizo un pequeño papel en El Cortado, una película de Mario Almada, en la que Sánchez actuó junto a Jorge Rivero y Eric del Castillo. En la preparatoria, participó en obras de teatro y experimentos cinematográficos, y –a diferencia de millones de jóvenes mexicanos- se divertía con ejercicios matemáticos. Y más que eso, con sus amigos de área tres, la temida QB, a los que conserva hasta la fecha.

-¿Quién eres, un abogado o un comunicador?
-No lo sé. Pero la vida ha sido generosa conmigo y me he permitido dedicarme a las dos cosas.

Dice, en sus palabras, que es un hombre impaciente, ansioso, ordenado, puntual, respetuoso, estudioso, católico y guadalupano.

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Palemón Sánchez Trujillo nació en el barrio bravo, Tepito, en algo menos que una choza. Su madre dispuso de unas tablas para que su familia se guareciera en un terreno baldío. Palemón leía lo que rescataba entre la basura, mientras pepenaba para subsistir. Uno de los episodios más fantasiosos de la historia de México, el de los Niños Héroes, le dio un motivo. Ingresó al Colegio Militar antes de cumplir la mayoría de edad.

Así fue la infancia del padre de Eduardo Sánchez, y en su vida basó la novela histórica Palemón, situada en el México posrevolucionario.

Editada en 2009 por Suma, es un sorprendente en la carrera del vocero.
Dice la presentación del título: Es la historia de un niño pobre que quiso ser niño héroe. Un día, Palemón recoge de la basura un libro de historia y sabe que tiene un destino que cumplir, para lo cual necesita superar todas las adversidades y dejar atrás el mundo al que parece estar condenado por su pobreza. Así, ingresa al Colegio Militar, donde atraviesa… situaciones críticas de las que saldrá bien librado gracias a su templanza. Con el tiempo, llega a convertirse en un empresario que nunca deja de luchar por lo que anhela.

Conmovido, cuenta que la obra, que escribió a lo largo de cuatro años, fue un acicate en el duelo que atravesaba. “Conocí mejor a mi padre y también a mí mismo. Supe que le temo al ridículo, a aflojar al paso, a perderme cosas en la vida”.

Eduardo, el mayor de los tres hijos de su segundo matrimonio, le pidió a Palemón que escribiera sus memorias. Por aquel tiempo, pasados los 82 años, lo atacó un cáncer de vejiga -fumó desde niño para paliar el hambre- y vivió sus últimos 53 días en el hospital.

“Uno de mis impulsos es trabajar para que existan las condiciones que multipliquen las historias como la de mi padre. Me parece monstruoso que alguien sea nieto e hijo de pobre. Quisiera influir para que eso no ocurra. En el Colegio Militar, mi papá calzó su primer par de zapatos y años después se convirtió en un exitoso empresario. Así que creo apasionadamente en las instituciones de la Revolución. No sólo eso; les tengo una enorme gratitud”.