Opinión

Zócalo, SA

   
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La plancha del Zócalo fue ocupada como un gran estacionamiento que alojó los vehículos de los invitados al evento. (Édgar López)

Al Zócalo capitalino puede entrar el papa Francisco (con miles de feligreses, se entiende) pero no los maestros de la CNTE (en contingente, se entiende). En la plaza mayor puede terminar la marcha del orgullo gay (como ocurrió el sábado), pero no una manifestación de la disidencia magisterial.

En tiempos de Mancera, el Zócalo puede ser recinto religioso, estadio de beisbol, sala de conciertos, pista para arrancones de autos F1, mercado ambulante de productos internacionales, estacionamiento de guaruras, escenario de cierre de campaña del PRD, pero no espacio para que se manifiesten los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Dudas sobre el origen de esta singular discriminación hacia la CNTE:
¿Será que si los maestros irrumpieran en el Zócalo, pondrían en riesgo algunos negocios del gobierno capitalino? Dije negocios del gobierno de la ciudad, no negocios del centro de la ciudad, que estos sí tendrían algún motivo para temer manifestaciones como las de la CNTE, pues sus plantones suelen espantar clientela ahí donde se instalan.

Entonces, los negocios (esos que se realizan con todos esos patrocinadores que hacen posible los mal llamados espectáculos gratuitos) del gobierno capitalino son demasiado importantes para sus gestores (no vayan a creer que para la ciudadanía) como para que el gobierno permita a la CNTE llegar al Zócalo, pues: 1) luego los maestros van a querer venir cada que les dé la gana, con lo que la probabilidad de que causen afectaciones (a los negocios del gobierno) crece; o 2) porque en una de esas los maestros deciden instalarse en la plancha, como ya lo hicieran al inicio del sexenio, y pues tantito peor para los negocios de la era Mancera.

Segunda duda sobre esta discriminación:

¿No dejan a los maestros llegar al Zócalo porque se arriesga el otro tipo de negocios que hace el gobierno capitalino? ¿Esos negocios políticos que responden al patrón del clientelismo?

Este domingo la manifestación de Morena a favor del CNTE no llegó al Zócalo porque los de AMLO habrían rechazado compartir la plancha con una feria de servicios del gobierno de la ciudad, versión dada por Patricia Mercado, secretaria del gobierno capitalino.

Es decir, nuestro clientelismo –el de los manceristas– es más importante que el de ustedes, así que nada de nada: nada de que el Zócalo es por excelencia y desde hace décadas la sede de movimientos contestatarios, aquí, en los tiempos de Mancera, el Zócalo es de negocios o de clientelismo, nuestros, ni más ni menos.

Tercera duda sobre esta particular negativa de MAM a prestar el Zócalo a la CNTE.

¿Y si fuera que Mancera sólo está acatando órdenes? ¿Si desde Bucareli el tocayo Miguel Ángel le demanda que no deje entrar a los maestros? Pues ya ves, tocayo, lo difícil que fue sacarlos de ahí la vez pasada, acuérdate, te invitamos a que te vinieras a echar acá unas tortas (Zamarripa dixit, Reforma 16/09/13) para que tú en tu calidad de jefe de Gobierno atestiguaras lo difícil del operativo que se echó Manuel Mondragón para correr a los maestros que ya nos tenían tomada la medida.

Porque puede que Mancera no lo sepa, pero el gobierno federal sí: los símbolos pesan y un reclamo multitudinario desde una glorieta no es lo mismo que desde el corazón político del país.

Privatizar el Zócalo a Mancera lo deja bien parado con sus patrocinadores privados y públicos, y de paso pone a salvo su clientelismo.

La única cosa rara es que decirse de izquierda y luego marginar a la CNTE no rima. Porque si Mancera entendiera, con los maestros estuviera.


Twitter: @SalCamarena

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